Agarró
mi mano, y tiró de mi hacia su pecho, dónde me hizo acurrucarme.
- No pasa nada, es un simple idiota – susurró contra mi pelo.
- Vamonos ya de aquí – le rogué – Por favor.
Sin
soltarme de su agarre andamos un poco hacia mi habitación, pero solo
fueron unos pasos. Ya que Drake seguía caminando atrás, pero Bieber
no parecía darse cuenta, pero estaba demasiado asustada como para
hablar ahora. El recuerdo de mi padre me había estado atormentando.
Pero
él no me había soltado en todo el camino, en parte, mostrándome
que estaba ahí conmigo.
Abrí
la puerta, y entró conmigo, ahora mismo no sabía qué debía hacer,
solo me limité a seguir mis pensamientos.
- ¿Porqué siempre apareces cuando estoy metida en algún lío? - pregunté soltándome de él, y sentándome paciente en mi desecha cama.
- No lo sé – se encogió de hombros.
- Bien... - suspiré.
El
tema de conversación se había agotado rápidamente, no sabía de
qué podía hablar con él, y de repente se me encendió la bombilla.
- ¿Porqué no te puedo llamar por tu nombre? - pregunté, así sin más.
- No te incumbe – dijo borde.
Vale,
ahora estaba así conmigo. No entiendo para nada su dichoso
comportamiento, me saca de líos, me regala un colgante, me ayuda, me
llega a decir que soy suya, y ahora me trata así, pues no entiendo
eso.
- Eres un idiota – murmuré con incomprensión, su comportamiento me agotaba, me quitaba las ganas de estar con él, por mucho que me hubiera ''salvado'' seguidas veces.
- ¿Acaso tú no? - preguntó mirándome fijamente.
- ¿Yo idiota? - respondí con otra pregunta – No te entiendo Justin, no entiendo tus cambios de humor, tu asquerosa bipolaridad. ¿A que juegas?, ¿eh?, ¿qué quieres conseguir? - le di un empujón, cansada.
- Si metes tu puto culo en mi cama todo lo que estoy haciendo por ti, se acabará. ¡Maldita sea! Eso es lo que quiero conseguir. ¡Quiero sentirte y escuchar como gritas mi nombre! - gritó enfurecido.
Bien,
de nuevo eso era lo que querían de mi.
No
voy a permitirlo ni una vez más, suficiente con que ya pasé un mal
trago con eso.
La
repugnancia y el asco me invadieron.
El
semblante de Bieber cambió segundos después, arrepentido, tal vez.
Me
daba igual, aquello me trajo a la mente cosas que hubiera deseado
olvidar, pero no, él y su estupidez no me lo permiten.
- Justin, vete – dije cuando noté una lágrima salir de mi ojo, muchas más pinchaban tras estos, deseosas de ganas de salir.
- Lo... Lo siento – murmuró él en voz baja.
Se
acercó a mi, a paso lento.
No,
no quería volverlo a ver, no quería que me volviera a dirigir la
palabra, no podía creer lo que esperaba de mi. No me estaba haciendo
esto por ayudarme, si no por ganar confianza para poder lograr su
propósito, no lo iba a conseguir. Jamás me tendría en su asquerosa
cama, y menos, con él.
Cuando
llegó a mi, su mano se posó en mi mejilla.
Ante
el tacto me quité, di dos pasos atrás, y su mano cayó a un lado de
su cuerpo.
Las
siguientes lágrimas ya viajaban con rapidez por todo mi rostro, y la
cara de Bieber era inigualable, como si le estuviera aplastando el
corazón a pequeños cachitos.
- No llores, por favor – me rogó.
- Tarde, fuera de mi habitación. Vete, vete ya – dije empujándolo hacia la puerta.
- Como quieras – levantó las manos, en signo de resignación.
- No vuelvas. No te quiero volver a ver – cerré la puerta en su cara.
Todo
perfecto, ¿no? A cualquiera le hubiera gustado tener a un chico con
el atractivo de Justin detrás, pero no. Y solo para conseguir
''follarme'' pues no.
¿Y
porqué no? Subsconciente maldito.
Él
no tiene nada malo, y así quizás logre olvidar el primer y último
acto sexual que tuve, ¿porqué no probar?, ¿a qué le temo ahora?
Mi padre no está para volver ha hacerme el daño ya causado, estoy a
salvo, puedo hacer lo que me plazca, y no voy a perder más tiempo.
Abrí
la puerta con prisa.
Justin
ya no estaba en el pasillo, por lo que fui corriendo ha su
habitación. Tarde menos de dos minutos en llegar, ya que una
instalación estaba lejos de la otra, el centro era bastante grande.
Abrí
la puerta de su habitación sin pegar ni nada, él estaba colocando
no sé qué cosa en su cama, se dio la vuelta en cuenta se dio cuenta
de mi presencia.
Me
apoyé en la puerta y me mordí el labio inferior intentando evitar
una sonrisa, y me quedó raro.
Su
rostro era inexpresivo, parecía confundido.
Y
como para no estarlo, le había dicho cinco minutos antes que no le
quería volver a ver, que me dejara en paz y demás, y ahora aparezco
así por su habitación, ¿a quién no le confundiría mi
comportamiento?
Aunque
ahora estoy dispuesta a todo.
- ¿Ahora qué? - dijo impaciente.
No
pronuncié palabra, no por querer quedarme callada, si no, porque no
tenía nada que decir, me abalancé sobre sus labios y los capturé.
¿A
qué estás jugando Samantha? Calla subsconciente imbécil.
No
respondió a mi beso, por lo que me separé rápidamente,
avergonzada, el calor subió a mis mejillas y agaché mi vista al
suelo.
- Mierda, lo siento – dije a la vez que agarraba el pomo de la puerta para salir de allí.
Noté
una mano en mi cintura, y eso me hizo estremecerme. ¿Qué pretenía
después de haber rechazado uno de mis besos? Con la mano que el
tenía libre, agarró mi muñeca y me hizo de darme la vuelta.
Le
tenía a unos escasos centímetros, y noté algo extraño en mi
vientre, vale. Ya sabía lo que era.
{JERRY
WAJAJAJAJAJA}
En
esta ocasión fue él quién atrapó mis labios entre los suyos, y su
lengua se introdució en mi boca, sin pedir permiso siquiera.
Agarró
mis piernas entre su cintura, y me subió a horcajadas sobre él. Nos
apoyamos en la puerta, nuestras bocas se separaron un milímetro de
segundo, para coger aire. Ambos jadeábamos.
Su
mano se deslizó por mi vientre, subiendo mi camisa hacia arriba, me
la quitó y se quedó mirándome.
Aquel
gesto me avergonzó bastante, nunca nadie me había mirado como él
lo estaba haciendo ahora.
- ¿Porqué te sonrojas? - me preguntó a la vez que le salía una sonrisa torcida, adorable para mi.
Sin
saber qué decir de nuevo, enredé mis dedos en su nuca, y tiré de
su boca a la mía, que de nuevo, se fundieron en un apasionado beso.
Este
fue bajando hacia mi cuello, y poco después a mi vientre, no podía
creer lo que estaba haciendo, pero sentía unas ganas tremendas de
sentirlo aún más, y de terminar con lo que yo misma había
empezado.
Un
cosquilleo recorría mi estómago.
Pero
alguien nos interrumpió, de nuevo, vergüenza hacia mi persona, yo
estaba sin camiseta, y Justin también.
Esa
persona entró a la habitación, maldita sea, era Niall.
- Biebs – dijo entrando en la habitación - ¿Puedes... - se calló en el instante en el que me vió allí.
- Niall... Yo, no... - negué seguidamente con la cabeza.
- Eres gilipollas, Bieber – dijo el rubio, un tanto decepcionado.
Cogí
rápidamente mi camisa que se encontraba tirada en el suelo, y salí
a buscar a Niall.
--------------------
COMENTAAAAD, OS SHERO<3.
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarSiguiente plisss!! Me encanta y además es original, k no es lo típico asik me encanta!!!! Espero el siguiente y muchas gracias por seguir subiendo xaooooo Kisses!!!;)
ResponderEliminarsiguela plisss no la dejes asiii
ResponderEliminarCielo, lo siento por tardar tanto en ver y contestar tu mensaje. Pues no sé por qué, pero me motivó tu comentario y me he replanteado seguirla, pero por wattpad. Tampoco sé si verás esta respuesta a tu comentario, pero si lo haces dime tu cuenta de twitter, tuenti o wattpad para poder comunicarme contigo y darte el nuevo link de la novela. @_fuckmelovato <3
EliminarCielo, lo siento por tardar tanto en ver y contestar tu mensaje.
ResponderEliminarPues no sé por qué, pero me motivó tu comentario y me he replanteado seguirla, pero por wattpad.
Tampoco sé si verás esta respuesta a tu comentario, pero si lo haces dime tu cuenta de twitter, tuenti o wattpad para poder comunicarme contigo y darte el nuevo link de la novela.
@_fuckmelovato <3