sábado, 13 de julio de 2013

Capítulo 4;


Intenté quitarle el teléfono de las manos, pero era imposible, era más alto que yo y no podía quitárselo. Me subí a su espalda desnuda, agarré su mano y cogí mi teléfono, pero en un giro de pies, caímos al suelo, quedando a pocos centímetros uno del otro.

                                   ~.~
Mi respiración era entrecortada, la suya no. Me miró a los ojos, actué igual, imitando su gesto, le miré a los ojos, en los cuales antes no me había fijado, eran color miel, profundos... En los que podría perderme día tras día miles y millones de veces.
Mordí mi labio inferior, ya llevábamos varios segundos en esta posición y me estaba incomodando, no sabía qué hacer o decir.
Humedeció levemente sus labios pasando su lengua por encima de ellos, dejándolos con un tono más alto.
  • Me besarías ahora mismo – comentó interrumpiendo el silencio, el momento y todo.
  • No – le miré interrumpidamente a los ojos, a la vez que no podía evitar mirar sus labios.
  • ¿Quieres que lo intente? - me miró – Así te darás cuenta de la obviedad, mueres por besarme en este momento.
  • Eres un egocéntrico Justin – dije intentando levantarme, cosa que me impidió, agarrándome las muñecas, tirando de ellas hacía atrás, y colocándolas por encima de mi cabeza.
Sin poder evitarlo solté un gemido, me había pillado bastante desprevenida aquel acto suyo.
  • Ya te avisé, llámame Bieber. - dijo con un tono severo, algo que no entendí, ¿porqué tenía que llamarle por su apellido?, ¿para qué tenía su nombre?, ¿de adorno?.
  • Esta bien, Bieber. - rectifiqué - ¿Me dejarás de levantarme ahora? - pregunté
  • Claro nena – se levantó y agarró mi mano, ayudando a levantarme.
Y se volvió de nuevo, hacía donde estaba antes, abrió un cajón de la cómoda, sacó un pantalón de chandal gris, y se lo colocó.
No sabía si sentarme, quedarme de pie, hablar o quedarme callada, simplemente no sabía manejar la situación.
Pero quizás debería agradecerle lo del baño, si el no hubiera aparecido por el baño... Yo... Ahora... Quién sabe.
Por muy borde, egocéntrico y todo lo que quiera que sea, me sacó de aquella situación, de la que por mi sola no hubiera salido.
  • Jus...- negué con la cabeza - Bieber – rectifiqué
Se me quedó mirando por unos segundos, esperando atentamente a mi respuesta.
  • Dime – dijo
  • Verás, no quiero que aumentes más tu ego de lo que ya lo tienes – reí - Solo quiero decirte que gracias por lo del baño – agaché mi cabeza recordando.
  • No es nada nena – negó con la cabeza.
  • Bueno, será mejor que me vaya ya – dije, el momento era incómodo, siempre me había costado dar las gracias...
Pero me incomodaba aún más el echo de que me llamara nena, nunca nadie lo había echo y era demasiado extraño, me sentía diferente, como si aquello que me dijo estuviera mal, pero me hacía sentir así, no podía evitarlo.
Dirigí mi paso hacia la puerta, el no dijo nada más.
  • Adiós – dije a mi paso mientras cerraba la puerta tras mi.
Simplemente me dediqué a andar un rato por las instalaciones, ¿raro? Seguramente, pero yo era así y no había nada ni nadie que me cambiara. Pasear, sola, por un sitio que aun no conozco, de madrugada, después de todo lo que me pasó hace un rato, si es que solo se me ocurre a mi.
Ahora que recordaba, alguien me llamó antes, cuando ocurrió eso con Bieber, como fuera mi madre la había cagado, ella no acostumbraba a aquello que acababa de ocurrir, ojalá y me hubiera llamado otra persona.
El caso es que busqué mi teléfono en el bolso y recordé lo de antes, lo había dejado en la habitación del egocéntrico, mejor ya voy mañana a por él, ahora estoy cansada, necesito dormir. Entre el viaje y la fiesta me van a matar de sueño.
Caminé hacia la habitación, la 275, la que iba a ser mía durante todo el curso final.
Abrí silenciosamente la puerta, ya que Sarah podría estar dormida, y no quería despertarla. Y así era, ni siquiera encendí la luz, me acosté y caí en los brazos de Morfeo.
                                                   ~.~
(Al día siguiente)
Desperté tarde, lo sabía que era por la luz del día. Abrí mis ojos, acostumbrandome a la luz intensiva que entraba por la ventana que tenía a mi izquierda.
  • ¡Hola! - gritó Sarah en mi oído, haciendo que me despertara completamente
  • ¿Eres tonta o qué? - pregunté borde.
  • Vaya, que humor señorita – se quejó.
  • Solo es que tengo sueño – bufé sentándome en la cama.
  • Pues ve despertándote porque tenemos que hablar de alguien – se sentó, imitando mi posición.
Aquello era algo que siempre solía asustar a la gente, con un simple tenemos que hablar, ya se quedan helados, pues no. A lo mejor es la tontería del siglo, y mientras estás de lo más nervioso, pues no. Yo simplemente me callo y me dedico a escuchar.
  • ¿Para qué te fuiste anoche con Bieber? - me preguntó, así sin más. Sin cortarse de nada, directa al grano, me recordaba a mi.
  • Ahora lo entenderás todo, dejame que te explique – dije.
Le conté todo lo ocurrido anoche, ni siquiera me dejó acabar, cuando le dije lo del chico en el baño se lió a gritar, se llevó las manos a lo boca y no me dejó continuar.
  • ¿¡Pero no le viste la cara!? - me preguntó en un gritido, levantándose de la cama
  • Estaba borracha y muerta de sueño idiota – le miré mal, y seguí explicándole todo lo ocurrido con Bieber.
  • Vaya... - miró hacia el suelo – No sabía que se comportaría así contigo, y más sin conocerte de nada – hizo una mueca.
  • Pues ya ves, así fue – mostré una leve sonrisa - ¿Y tú con Harry? - pregunté curiosa
  • Lo de siempre – hizo una mueca de tristeza
Con Sarah era extraño, tenía confianza como si la conociera de toda la vida, en cambio la conozco de un día y me entristece que esté así por este chico, no es que el sea malo ni nada de eso, solo que ese chico no está echo para relaciones, no es nada del otro mundo, ya se dará cuenta el solo de cuando necesita sentar la cabeza.
  • Bueno, hay que esperar – dije en un intento para consolarla
Pero pegaron a la puerta interrumpiendo mi consolación a mi amiga.
  • ¿Quién es? - pregunté en lo que Sarah se levantaba a abrir.
  • Harry – contestó y mi amiga abrió la puerta.
Le dió un suave y tierno beso en los labios y entró en la habitación, con ella.
  • Será mejor que me vaya, tengo que recuperar algo – dije a la vez que me dirigía a mi maleta, a por mi ropa.
Saqué un conjunto, me dirigí al baño, me miré al espejo, tenía la mayor parte del maquillaje corrido y el vestido mal puesto, los pelos a lo loco, y sí, parecía una loca recién salida del manicomio.
Me di una ducha rápida, me sequé y vestí, en tiempo record, lo nunca visto para mi.
Salí de allí, mientras Sarah hablaba con Harry, sentandos en la cama de esta.
Creo que aún recuerdo donde estaba la habitación de Bieber, necesitaba recuperar mi teléfono con urgencia, debía llamar a mamá, se preocuparía si no lo hacía.
Me dirigí a su habitación y con mi incoscicientemente abri sin pegar a la puerta.
Imaginad la escena que me encontré, me quedé blanca, Bieber estaba con una chica, morena, de ojos oscuros, bastante guapa y de buen cuerpo, la besaba contra la pared, pero en cuanto me vio se dió la vuelta, a mirarme.
  • ¿Qué haces tú aquí? - preguntó él, bordemente
  • Siento interrumpir – dije tímidamente, nunca me había encontrado con aquella situación – Solo venía a recuperar mi teléfono – agaché la cabeza, avergonzada.
  • -Se separó repentinamente de ella, y en lo que iba a recoger mi móvil, aquella me miró con una mirada asesina – Aquí tienes – dijo tendiéndomelo a la mano.
Pero no sabía la razón por la que me sentía rara, aquella chica me había mirado mal... Y yo a ella no le había echo nada, ¿interrumpir aquello? Le puede pasar a cualquiera, pero me fastidia que esté con ella, ¿porqué? No se, solo con lo que pasó ayer, es más, no lo conozco de nada... Me sentí mal viéndole allí, con esa, besándola como me podía haber besado a mi ayer.
Pero tenía que jugársela.
  • ¿No me presentas a tu novia? - pregunté elevando una ceja, aún en la puerta, ya que no me había dado paso, cosa normal, es que aparezco en semejante momento...
  • No es mi novia – rodó los ojos
  • Pues lo que sea – dije – Yo soy Sam, pero tú, llamame Samantha – me presenté bordemente
  • Abbie, encantada – dijo haciendo una mueca.
  • Igualmente... - respondí, claramente mintiendo.
Y sin más me fui de allí, no quería ver más a aquella, ¿la razón por la que me caía mal? Pues no tiene que ser así de borde, me cae mal de por si y punto.
Agarraron mi hombro y me di la vuelta.
- ¿Qué quieres ahora? - pregunté
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Buenas^^
Pedid siguiente, os quiero.

viernes, 5 de julio de 2013

Capítulo 3;


Noté una mano en mi hombro, un escalofrío recorrió mi espina dorsal, era Sarah.
  • Me has asustado, ¿lo sabías? - bufé irritada
  • Lo siento – se encogió de hombros, sonriente, como siempre
Y al igual que paramos, volvimos a caminar, andando dirección a la habitación, pero algo nos interrumpió a nuestro paso, era un chico, de cabello rizado y desordenado, ojos claros y bonitos, dientes blancos, alto y delgado.
  • ¿Y tú eres? - pregunté extrañada, ya que se había parado en frente de nosotras dos, así si más.
  • Harry Styles, bonita – me dijo con una sonrisa cautivadora
  • Deja de comportarte así, ¿quieres? -dijo Sarah, irritada
  • Lo siento princesa – puso una mano en su cintura
¿Esto que es?, ¿princesa?, ¿qué les pasa a estos dos?, ¿porqué se comportan así? Dios, esto es extraño.
  • Siempre lo sientes todo – bufó rodando los ojos
  • No volverá a pasar – dijo este acercándola a sus labios delicadamente
Vale, me he perdido algo. ¿Son pareja? Definitivamente me entero de las cosas con atraso, se ha pasado contandome su vida toda la tarde y no me dice esto, vaya chica.
  • Bueno, ella es Sam, Sam, el ya sabes, es Harry – rió
  • Encantada – intenté parecer amable
  • Igualmente – volvió a comportarse como antes
¿Este tío está obsesionado con los guiños o qué es lo que le ocurre? Bueno, yo mejor me quito de aquí, mejor me voy a mi habitación, debo descansar.
  • Chicos, lo siento, pero estoy cansada, yo voy a ir ya a dormir, adiós – le di dos besos a Sarah
  • Pero, ¿no vienes a la fiesta de hoy? - preguntó Harry
  • Claro que vendrá Styles – rió mi amiga – La levanto de la cama tirándole un cubo de agua en la cabeza si es necesario – comentó esta
  • ¿Qué? - me extrañé
  • Sí, ya se lo que te vamos a poner
{Y así, hasta que me obligaron a ir a la habitación, ducharme y arreglarme}
  • Sal – dijo Sarah
  • Que no, estoy fea, horrible – dije insistiendo
  • ¿Sales tú o te saco yo?
Que empeño con ponerme esto, este vestido es precioso, pero no está echo para mi, me veo gorda, mal, fea, horrorosa, simplemente nunca me puse un vestido, ni zapatos altos, mi padre nunca me dejó de hacerlo y ahora me sentía demasiado extraña.
  • Vale – salí del baño, con aquel vestido negro, con aquellos zapatos altos, y el bolso a juego con los zapatos, la verdad, no sabía andar con aquellos tacones.
  • ¡Pero si estás increíble! - me dio un leve puñetazo en el hombro bromeando
  • Sí, parezco una foca – me miré de arriba a abajo, rodando los ojos
  • Lo que pasa es que no estás acostumbrada a verte así – me miró – Pero estás genial – dijo sonriente
  • ¿Gracias? - opté por intentar hacerle caso y ver la parte positiva de aquello
Y en lo que yo intentaba practicar con aquellos enormes zapatos, y Sarah estaba vistiéndose en el baño, pegaron a la puerta de la habitación, me levanté del último golpe que me di a causa de los zapatos y me dirigí lentamente a la puerta, con la ilusión de no caerme.
  • ¿Quién es? - pregunté antes de abrir, siempre hacia aquello, era una molesta manía que tenía desde pequeña. A causa de las peleas, gritos y golpes con mi padre.
  • Soy Harry – dijo este
Y abrí la puerta, iba trajeado, esta parecía ser una fiesta importante en el lugar, iba vestido bastante bien, ni que fuera a una boda – pensé.
  • Vaya, estás genial Sam – me dió la mano, y me dió una vuelta sobre mis pies
  • Gracias, tú también te ves bien – sonreí, dándole paso a esperar a Sarah
Y pasamos a dentro, el se sentó en la cama de su novia, ¿pero eran novios?, se trataban como tales, pero primero me aseguro.
  • Mmm, Harry, ¿puedo preguntarte algo? - comenté
  • Claro, dime – sonrió
  • ¿Estás saliendo con Sarah? - pregunté
  • ¿Te han dicho alguna vez que eres muy directa? - me dijo
  • Bastantes veces – reí – Ahora contesta
  • Pues la verdad es que aún no, no quiero relaciones, estamos... Bueno, no estamos, solo es a ratos – dijo
  • ¿Para cubrir tus necesidades? - dije
  • No, haber, yo la quiero, pero no creo que duremos mucho, así que prefiero que esto siga tal y como lo está ahora, no quiero lastimarla
  • Está bien – me rendí, yo no podía hacer nada para obligarle a que cambiara su forma de pensar
Y seguí andando por la habitación, por segundos podía mantenerme en pie, sin caerme... Conforme pasaban segundos esto parecía más fácil, no me volví a caer después de aquello.
Sarah abrió la puerta del baño, ya esta completamente arreglada, vestida, maquillada, perfecta.
  • Dios – se levantó el chico de la cama – Estás perfecta – le dio un casto beso en los labios
  • Gracias – sonrió esta mirándole a los ojos
  • Estás genial – dije cuando llegó a mi
  • Tú también lo estás – comentó alegre – Bueno, ¿nos vamos ya? - dijo con ganas de salir por la puerta y comerse el mundo.
  • Está bien – dijimos yo y Harry prácticamente al mismo tiempo
Caminamos por unos cuantos pasillos, y salimos al patio, escuché música, también se oía a mucha gente, aquella fiesta sería grande. La primera a la que he asistido, puede resultar extraño que una chica de dicisiete años nunca haya acudido a ninguna, pero no podía evitar ser más reservada que las demás, todo me era más difícil a causa de mi padre, al que por suerte no tendré que ver en un buen tiempo, y que por mi, daría lo que fuera por no tenerlo que volver a ver en mi vida.
Entramos a un sitio cubierto, era de noche, todo el mundo gritaba, bailaba y bebía.
Harry cogió de la mano a Sarah, y se la llevó a la pista de baile, mientras que yo fui a por una bebida, allí hacía bastante calor, necesitaba tomar algo frío.
  • ¿Qué tienes frío? - dije con un paso rápido, aproximándome a la barra.
  • Pues mira, esto – señaló a un cocktel
  • ¿Lleva algo de alcohol? - pregunté
  • No, nada – dijo el chico sonriente
  • Pues ponme de eso
Y así lo hizo, me lo sirvió en un vaso un tanto pequeño, cosa que me extrañó.
Comencé a beber, me sentía rara, extraña. Nunca antes había tomado algo así, pero no me disgustaba su sabor, sabía mejor de lo que yo había pensado.
Pedí otro vaso más, hasta que noté que me mareaba y me quedé mirando al chico.
  • ¿Seguro que no lleva nada de alcohol? - volví a preguntar
  • Mira niña, aquí todo lleva de eso – dijo mirándome extrañado – Ya debes tener la edad necesaria para beber, así que no te me quejes – bufó
¿Era la primera vez que había tomado alcohol? Y sin mi consentimiento prácticamente, aquel chico me había engañado.
Me mareé más aún, por lo que me apoyé en la barra, poniendo mis manos en ella, y poco después posando mi cabeza sobre mis manos, me dolía la cabeza.
Salí de allí como pude, pero no logré ir muy lejos, noté que alguien me sujetaba y me llevaba a algún sitio.
  • ¿Quién eres? - pregunté apretando los ojos con fuerza, intentando que el dolor de cabeza desapareciera de mi.
  • Alguien, alguien – dijo una voz masculina, que no me sonaba de nada.
  • Dejame – intenté bajarme de sus brazos, pero me tenía bien sujetada
  • Deja ya de moverte – dijo
Oí como se abría una puerta y alguien comenzaba a besar mi cuello, e intentaba subir a mis labios, cosa que me alarmó.
  • Suelta – grité con fuerza
  • Eh, relaja – dijo – Vamos a jugar – rió en mi oreja
  • Que no – volví a gritar - ¡Me quieres soltar! - le empujé, pero no conseguí nada, seguía aferrado a mi cuello.
La puerta del baño donde me había metido se abrió, justo mi oportunidad para salir de ahí.
Pero con los tacones, las lágrimas y aquella persona la cual había abierto, no podía ni moverme.
Choqué contra el chico, el mismo que había abierto la puerta.
No veía bien con las lágrimas y el mareo, pero logré ver como golpeaba a aquel idiota que me había obligado a entrar aquí.
  • Con que eres tú – dijo
  • Dejame, tengo que irme – volví a ponerme a llorar
  • Ven – agarró mi mano tirando de ella
Y no se a dónde se dirigía, ni sabía quién era, pero le hice caso, le seguí, sin saber ni siquiera el porqué me había ayudado, pero si lo había echo, por algo sería.
Abrió una puerta, me hizo pasar dentro y encendió la luz.
  • ¿Bieber? - me fijé en su cara
  • El mismo, ¿me vas a decir ahora tu nombre? - dijo este en un tono extraño
  • ¿Estoy obligada a decírtelo? - pregunté
  • Sí, porque yo puedo hacerte peores cosas que aquel salvaje del baño – me guiñó un ojo
  • Cerdo – bufé mirando como se daba la vuelta y se quitaba la camiseta
  • ¿Qué me llamaste nena? - se dió la vuelta
  • Cerdo – repetí - ¿Te hace falta un aparato en el oído? - contesté desafiante
La verdad era que no le tenía miedo, por mucho que Sarah me dijera todo aquello sobre él y me metiera el miedo en el cuerpo, no le temía, no podía hacerme cosas que no me hubieran obligado a hacer ya.
  • No me hables así – se acercó a mi – Puede que ahora te rias, pero en dos segundos puedes estar gritando mi nombre de placer – me miró enarcando una ceja, aquello sí era cortante – Ahora, dime tu nombre – volvió a repetir
  • Samantha – dije un poco, asustada, sí, aquella era la palabra adecuada.
Vi como comenzaba a bajar sus pantalones, quedándose semi-desnudo, en boxers. Admiré cada musculo de su torso, pero, ¿en qué barbaridades estoy pensando? Es un egocéntrico.
  • ¿Quieres una foto? - rió al verme así
  • No, nada que venga de ti – me burlé
Antes de que pudiera abrir su molesta boca, mi móvil sonó, sacándome de la situación en la que yo sola me había metido.
  • ¿Quién es? - pregunté, pero Bieber me quitó el teléfono de las manos
  • Lo siento mucho, pero la niña de papá va a estar ocupada en breve – dijo
Intenté quitarle el teléfono de las manos, pero era imposible, era más alto que yo y no podía quitárselo. Me subí a su espalda desnuda, agarré su mano y cogí mi teléfono, pero en un giro de pies, caímos al suelo, quedando a pocos centímetros uno del otro.
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Hola little readers.
Espero que el capítulo os haya gustado, que me dejéis comentarios.
Que sí, he estado apunto de dejar la novela, pero prometí que subiría cuando hubieran cinco comentarios, y esos hay, así que aquí el capítulo prometido.
Os adoro.
COMENTAD LAS PARTES QUE MÁS OS HAN GUSTADO.