sábado, 22 de junio de 2013

Capítulo 2;



Otra vez ese maldito ruido, pero dentro de casa.
Se calló una foto.
Corrí lo más que mis viejas piernas me lo permitían.
La última foto que me hice con Justin... Tirada en el suelo, con el marco roto.
Ya no había nadie.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
No sabía quién había sido, pero la advertencia de Harry me había puesto alerta, quizás podría ser aquel ladrón... O quizás no.
Odio esta vida, es todo demasiado injusto.
Pero claro, yo no puedo hacer nada, lamento las cosas ahora, cuando no puedo hacer ya nada. Dicen que nunca es tarde, pero la hora propuesta está apunto de acabarse. No se si volveré a ver a aquel chico rubio, de ojos miel que me enamoró. Sería lo mejor antes de morir. Lamentablemente desde hace unos años me diagnosticaron un problema en el corazón, necesitaba un transplante, pero ya, ¿para qué? De todos modos hay muchas personas que lo necesitan más que yo, que son más jóvenes y que van a poder disfrutarlo durante más tiempo. Haber, no quiero decir que ya no quiera vivir, si no que no veo bien que aunque yo lleve más tiempo que otros esperando un corazón, me lo den a mi en lugar de personas que van a ser más felices con sus vidas, disfrutando de mucho más tiempo del que me queda a mi, que no es mucho.
No aguantaba más, me dolía todo, últimamente me cansaba rápido. Así que me dirigí a la segunda planta, arrastrando mis pies por el parqué, con mis piernas viejas y cansadas, me senté en la cama y solté un fuerte suspiro.
  • ¿Porqué sigo viva? - expresé mi pensamiento en voz alta.
  • Yo lo necesito – dijo una voz, en mi cabeza
Definitivamente, esta loca.
Decidí dormirme, sin nada más que hacer por hoy, aburrida y cansada de la vida que llevaba, sin hacer caso a esa molesta voz que había sonado por primera vez en mi cabeza.
(AL DÍA SIGUIENTE)
Abrí mis ojos cansados lentamente, la noche anterior me había dejado la ventana abierta, con la persiana abierta, por lo que ahora los rayos del sol molesto me despertaron, haciendo que mis ojos se sintieran resentidos ante el haber estado cerrados durante tanto tiempo y que ahora los golpeara de lleno la luz.
Me levanté y cerré un poco la persiana.
Bajé las escaleras y miré el cuadro de la ultima foto rota de Justin y mía.
Me hice algo de desayunar y pensé en ir otra vez a ese sitio, al que iba a ir ayer, cuando llegaron mi hijo, mi nuera y mis nietos.
Y eso hice, me vestí, llamé a un taxi y me dirigí a allí.
El lugar estaba justo como siempre. Las ventanas empolvadas, las paredes seguían blancas, pero con el tiempo habían tomado un color amarillento ante el desgaste.
El sofá y los sillones seguían con el plástico puesto... Todo como cuando se fue.
Me senté en el sofá, y abrí el álbum de fotos que dejé la última vez que fui, encima de la mesa.
Sin quererlo, al abrir la primera página y ver la foto del día en el que me había pedido ser su novia, unas lágrimas corrieron por mis mejillas, recordando los mejores momentos a su lado.
La situación se apoderaba de mi, me fui a casa tal y como vine.
Cuando el taxi paró en la puerta de casa, vi a dos personas en la puerta de casa, me daba un poco igual quién fueran, así que no me asusté lo más mínimo y me acerqué, es más, es mi casa.
  • Perdonad, ¿os puedo ayudar en algo? - pregunté
Aquellas dos personas se volvieron, dejandome pasmada y anonadada allí.
  • ¿Sam? - abrió los ojos ella, quien había sido mi mejor amiga siempre
  • ¿Sarah? - sonreí
Su cara no había cambiado, seguía preciosa, aunque ya su pelo castaño se había tornado a un color diferente, era canoso, pero seguía siendo largo y bello.
Harry estaba a su lado.
  • Oh dios – me abrazó ella – Que sepas que te he echado muchísimo de menos... No tenías porqué haberte ido, yo estaba contigo – comenzó a llorar en mi hombro
  • Lo se, la gente comete muchos errores, y ese fue el mío – aparté sus lágrimas – Hola Harry – le abracé también
  • Buenas Samantha
  • Dios mio, llamame Sam, aunque ya nadie lo haga, ustedes sois ustedes, nunca me llamaste Samantha – rodé mis claros ojos envejecidos
  • Está bien – rió
  • Bueno, pasad – abrí la puerta de casa
Y todo estaba igual, nada había cambiado.
  • Sentaros, por favor – tomé paso al salón
Y pasamos un buen rato en lo que ellos me contaban lo felices que habían sido estos años, al parecer se casaron poco después de mi desaparición.
  • ¿Porqué no nos cuentas lo de Justin? - dijo Sarah
  • Es que yo... Yo no tengo ganas de hablar de él – agaché la cabeza
  • Vamos, quiero saber todo... Estoy intrigada – rogó
  • De acuerdo... - acepté – Todo empezó...

(A partir de ahora comienza la verdadera historia)
(Narra Sam)
Volvió a hacerlo, volvió a agredirme, pero, ¿qué podía hacer yo? No tenía escapatoria ante él, me atormentaba siempre que podía y por su parte, no iba a dejar de hacerlo.
Los días pasaban y pasaban, y mi padre seguía maltratándome, insultándome y recordándome porqué no debía estar en este mundo.
Pero no me quedaba otra que ir a clase, enfrentarme a mis nuevos compañeros y a los también nuevos profesores. Estaría mejor allí, en aquel internado. Me explico mejor, mi madre trabaja en otro país, y me voy a ir con ella, por fin podré dejar de tenerle que ver la cara día tras día al que es supuestamente mi ''padre''.
{Tiempo después, ya en el internado}
  • Mamá, estaré bien – sonreí al ver lo que le costaba volver a separarse de mi.
  • Lo se mi pequeña, pero me gustaría pasar más tiempo contigo... - mostró una mueca de tristeza
  • Ya nos veremos, te quiero – le dí un beso en la mejilla y me dirigí a dentro.
  • Adiós princesa – gritó despidiendose con la mano.
Me dirigí a mi habitación, supuestamente la 275. Abrí, y no había nadie, todo en silencio. Dos camas, una mesa de noche y un armario de los grandes, de sobra para mi ropa.
Me puse cómoda, ya que hoy no tenía clase, era sábado.
Poco rato después, apareció una chica en la habitación, supuse que era mi compañera, y así era.
  • Yo soy Sarah Lewis, ¿y tú? - preguntó saludando amablemente
  • Samantha, Samantha Edwards – me presenté – Encantada – sonreí
  • Igualmente – comentó alegre – Bueno, ¿conoces a alguien más aparte de mi? - rió
  • No – hice una mueca – Acabo de llegar de Canadá.
  • Ala, aquí hay un chico de allí, pero te digo algo, no te le acerques mucho, dicen que no es de muy buena compañía
  • ¿Y es llama? - pregunté
  • Justin Bieber – contestó – Te voy a contar algo
  • Dime – dije
  • Se suele escapar de aquí – dijo como si fuera lo más malo del mundo
  • Vaya, que malote – reí
  • No te cachondees, solo te digo que tengas cuidado, nadie sabe lo que hace ahí fuera – miró por la ventana
  • A sus órdenes – bromeé
Y pasamos el día entre risas, bromeando con todo lo que podíamos bromear.
Pero estaba cansada de estar en aquella habitación, así que salí a que me diera un poco el aire fresco de la noche.
Paseé por las instalaciones un rato, viéndolo todo con curiosidad. Aunque la curiosidad mató al gato. Oí un ruido en la parte posterior del patio, y decidí ir a ojear todo aquello un poco.
Todo aquello estaba lleno de bebidas vacías, todas con alcohol. Ví algo, pero al ser de noche, no con mucha claridad. Fui a ver qué era aquello.
Una sombra.
Un chico rubio.
Que me miró y se giró desafiante.
  • ¿Qué haces tú aquí? - bufó
  • Nada – bajé la mirada
  • Bueno, no me gusta tratar mal a las mujeres, yo soy Justin, pero llamame Bieber
Y en ese momento se me paró el corazón, era el mismo chico al que se estaba refiriendo Sarah, al que supuestamente no debía acercarme demasiado.
Me tendió su mano, para presentarse debidamente, pero cuando intentó coger la mía, la eché hacía atrás.
  • Lo siento, yo... Será mejor que me vaya – y salí corriendo de aquel lugar.
La verdad es que le dejé extrañado, sí, soy extrañana, pero no puedo hacer otra cosa, no me gusta ese chico, tiene una pinta rara.
Noté una mano en mi hombro, un escalofrío recorrió mi espina dorsal, era...
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HEEEEEEEEEEEEEEEEEELLO.
Quiero comentarios, por favor. Y a demás quiero que me digáis que parte o partes os van gustando más. Por fi por fi por fi.
Os quiero.

sábado, 15 de junio de 2013

Capítulo 1;


No lo aguantaba más, no podía más con esto. Necesitaba saber algo de él, pero, ¿cómo? Lo primero que se me vino a la cabeza fue ir a aquel lugar, a comprobar que todo estaba tal y como antes, a ver como los recuerdos seguían allí plasmados, como en las fotos no pasa el tiempo. Que la realidad es ahora, nunca el pasado ni el futuro, eso es impredecible.
Me dirigí a la entrada, porque el timbre sonaba insistentemente, serían mis nietos, ya que nadie pega así con uso de razón.
Cogí el pomo de la puerta y lo abrí lo más rápido que mis viejos y desgastados brazos me lo permitían. Allí estaban mi hijo y su esposa; Jason y Amy, las gemelas; Danielle, Ashley & mi nieto, Drew.
  • Hola mis pequeños – abrí los brazos para darles un abrazo a mis nietas y a mi nieto
  • ¡Hola abuela! - correspondieron ellos
  • ¿Qué tal todo mamá? - me preguntó Jason entrando y cerrando la puerta tras el y Amy
  • Bien – intenté parecer feliz, ellos no podían ver lo mal que lo pasaba porque su padre me había abandonado antes de que ellos nacieran... - ¿Y cómo están mis preciosidades? - miré a los pequeños
  • Genial – contestó sonriente Amy
Pasaron a la sala y todos se acomodaron en el sofá mientras que yo me dirigía a la cocina a por unas pastas para ponerles de aperitivo.
Habían llegado justo cuando tenía pensado ir a aquel sitio, pero qué remedio, no les iba a decir que iba a salir.
Escuché un ruido en el porche, miré por la ventana de la cocina, pero no se veía nada, solo los árboles del parque de detrás y nada más, así que volví al salón.
Pasaron la tarde en casa, mientras los niños jugaban y mi hijo, mi nuera y yo conversábamos tranquilamente. Aunque yo estaba más inquieta de lo normal, ya que volví a escuchar aquel ruido en el porche, no era un simple gato o perro vagando, ese ruido no provenía de ninguno de estos dos.
Poco rato después mi familia se fue, dejándome sola, como quería desde un principio, aunque estaba un poco asustada.
Me senté en el sofá, dejando caer mi peso en el sillón, mientras que lanzaba un suspiro con inconsciencia.
Otro ruido.
Alguien pegando en la puerta.
Casi de noche.
¿Debía abrir?...
Volvieron a pegar insistentemente, así que me levanté lentamente del sofá, arrastrando mis pies hasta la puerta, eché un ojo por la mirilla, era un policia.
Así que abrí.
  • Buenas noches señora – dijo el más mayor
Dios, me recordaba muchísimo a alguien, pero, ¿a quién?
{Flaskback}
  • Harry, no, para – dije riendo - ¿Quieres dejar de hacerme cosquillas? - reí alto
  • Vale – rió resignado
La puerta de casa se abrió, era Sarah. Corrí hacia ella, llevábamos sin vernos casi una semana, se había ido de viaje y dejó a Harry, ''a mi cargo''. Aunque con sus veinte años ya sabía cuidarse solo.
  • ¿Me lo has cuidado? - miró a Harry mientras me daba un abrazo
  • Claro – reí
  • Hola mi princesa – le dió un beso y la abrazó cogiéndola en brazos
Era una escena muy bonita. Él comenzó a darla vueltas mientras la tenía abrazada en peso y no soltaba sus labios.
Ella sostenía su cara sobre las manos de él, y acariciaba sus hermosos rizos.
{Final del flashback}
  • Ha... ¿Harry?, ¿eres tú? - el levantó la vista de su libreta, donde apuntaba algo, se quedó mirándome un largo tiempo, mientras yo estaba hundiendome en profundos recuerdos, recordando a Justin, tenía a su mejor amigo delante de mi, el que había sido novia de mi mejor amiga, de la que tampoco sabía nada desde hace muchísimos años
  • ¿Sam?, ¿Samantha Edwards? - abrió muchos sus ya viejos ojos claros
  • Dios, eres tú – susurré atónita
Y sin más, me lancé a abrazarle, llevaba más de cuarenta años sin saber nada de él, ni de Sarah... Prácticamente desde que Justin se fue.
  • ¿Cómo fue eso de desaparecer del mundo? - preguntó interesado
  • Ya sabes, echaba de menos a Justin... - susurré – Pero pasa hombre, no te quedes ahí – abrí más la puerta, haciéndole pasar
Le obligué a sentarse en el sofá, ya se que estaba de servicio, pero no creo que pase nada por estar cinco minutos aquí.
Tras un rato de estar hablando me comentó algo realmente inquietante.
  • Samantha, venía a avisar de algo... - paró – Ya han habido varios robos en el vecindario, la gente está un poco asustada y creemos que el ladrón puede estar por aquí cerca, era para que tuvieras cuidado – me advirtió
Y entonces se me vino a la mente, los ruidos del porche. Estaba casi completamente segura de que se trataba de la persona de la que estaba hablando Harry.
  • Gracias Harry – intenté parecer traquila – Tomaré precauciones – sonreí intentado parecer calmada, pero con un miedo horrible
  • Bueno, pues entonces me voy, tengo que avisar a los demás vecinos – se levantó del sofá
  • Vale – le acompañé hasta la puerta y abrí – Pero antes, dime algo – paré antes de abrir más
  • ¿Qué? - preguntó
  • ¿Sabes algo de Sarah? - pregunté
  • - el sonrió – Está bien, mañana hacemos otro año de aniversario
  • ¿Os casasteis? - comenté sorprendida
  • Sí, íbamos a llamarte, tu serías la dama de honor, pero no conseguimos localizarte... - dijo – Y tenía pensado que Justin fuera el padrino de bodas... - tragó saliva y miró hacia el suelo – Bueno, no molesto más, me voy – se despidió
  • Cuando quieras pasaté por aquí con ella, tengo muchísimas ganas de verla – sonreí viendole de irse
El me sonrió y asintió, se fue por donde vino.
Otra vez ese maldito ruido, pero dentro de casa.
Se calló una foto.
Corrí lo más que mis viejas piernas me lo permitían.
La última foto que me hice con Justin... Tirada en el suelo, con el marco roto.
Ya no había nadie.
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Buenos días/tardes/noches/mañanas ^^
Espero que os haya gustado. 
Y que me dejéis comentarios.
Besos<3

jueves, 13 de junio de 2013

Prólogo de When U smile, I smile.


Sinceramente renunciaba a todo, ¿nunca has sentido la necesidad de intentar acabar con tu vida? Es como si todo lo que te rodea se pusiera en tu contra, mientras que tu no tienes la culpa de nada.
Todo sale mal... Siempre se espera un cambio, pero este no ha sucedido en muchos años, no creo que suceda ahora. Llevo toda esta maldita vida jodida, muy jodida, con el agua al cuello.
¿Porqué es tan difícil ser feliz cuando alguien desaparece repentinamente de tu vida?, ¿porqué los pensamientos se centran en algo cuando menos quieres pensar en ello?
Simplemente quiero recuperar a esa persona, la llevo esperando años, y no parece ser que vaya a volver.
Pero todas las cosas cambian, nunca nada se queda tal y como nace, por ello, nunca se deben perder las esperanzas, todo tiene solución, pero al parecer en mi caso, no.
Mis problemas son un tanto... Complicados, sí, esa es la palabra adecuada, nunca he llevado una vida fácil y menos desde que él desapareció así porque así de mi vida. A lo mejor tuve la culpa de algo, quizás hice algo mal y por ello se molestó y se fue sin más. Pero por lo que lo conocía pondría la mano en el fuego a que no había sido equivocación mía, más bien, él tenía sus asuntos y yo los mios, pero el echarle tanto de menos me supera... Llevo media vida buscándole y sigo sin saber nada de él...
¿Los amores de verano e instituto duran para siempre? No, completamente no. Y si ocurre es por verdadera casualidad. El amor es solo una diferencia mental, es como cuando estás ciego, solo percibes parte de las cosas.
No siento que nadie me apoye, después de todos estos años, reniego de todo, solo vivo por hacer feliz a mi hijo y a mis nietos. Aunque no creo que les importe mucho si me marcho de esta vida o no, todo es así de claro.
Justin, ¿porqué te fuiste?...

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Hola:D Bueno, aquí os dejo el prólogo, espero que os guste y que me dejéis comentarios.
Un beso<3