domingo, 25 de agosto de 2013

Capítulo 6;


  • ¿Eres gilipollas? - preguntó Bieber levantándose de la mesa y dirigiéndose a Harry, su tono de voz había aumentado bastante, esta situación era de lo más extraña. Bieber, ¿defendiéndome?
  • No te metas tu tampoco, hazme ese favor. Haz lo que quieres hacer ya, follátela de una puta vez y dejala como a todas – bufó marchándose del lugar.
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Me había quedado en shock con lo que había dicho Harry, no esperaba nada de lo que estaba pasando. Haber, rato antes había estado tan bien con Harry... Y ahora esto. Pero más me sorprendió aún que Bieber me defendiera.
Las palabras del ruloso no dejaban de resonar en mi cabeza ''Follátela de una puta vez y déjala como a todas'' desde luego esa frase era inexplicable en mi mente. ¿Bieber quería... follarme?
Un remolino de pensamientos que nunca había tenido divagaron por mi mente.
Miré hacía arriba, aún bastante aturdida por aquella situación tan extraña en la que yo sola me había metido.
Tenía fijamente mirándome a Sarah y a el otro rubio que quedaba, de Bieber ya, ni rastro por allí.
  • ¿Estás bien? - dijo el rubio tendiéndome su mano grande, con cierta amabilidad, para ayudar a levantarme.
  • Eso supongo – tragué saliva.
La situación no me hacía ni pizca de gracia, todo el mundo a nuestro al rededor nos miraba espectates, como si esperaran que hiciera alguna reacción imprevisible al respecto. Y nunca me había gustado ser el centro de atención, era una cosa que me incomodaba demasiado, por lo que ahora lo único que podía hacer era ruborizarme, la situación me podía.
Acepté la mano del chico, del quien aún no sabía ni su nombre, ni nada sobre el, pero dadas las circustancias y cómo se había comportado conmigo se le veía un buen chico, en un grupo inadecuado, pero buen chico. Con un grupo inadecuado me refiero a que va con dos chicos que no son la mejor compañía precisamente. Bieber y Styles no eran dos chicos ''normales'' si es que me puedo referir así, eran muy distintos a todos los demás, se podía decir que eran chicos malos, aunque no fuera la expresión adecuada.
Miré a Sarah quien aún estaba demasiado sorprendida, no se movía, parecía que hubiera visto un fantasma. O quizás es porque nunca habría visto esta faceta de Styles.
  • Venid las dos – dijo el chico rubio, cogiéndonos por el brazo y sacándonos de la cafetería.
Menudo desayuno más interesante el de hoy, mi mente no había sufrido situaciones así jamás, nadie se había referido a mi con esos términos, ni tampoco se habían dirigido hacia mi persona con frases como la de Harry.
Esa frase que volvía a mi cabeza. ''Follátela de una puta vez y déjala como a todas'' ¿Eso era lo que me esperaba en este sitio?, ¿para eso había venido?, ¿se comportaría verdaderamente Bieber así conmigo?...
Esas eran unas de las muchas preguntas que me rodaban en estos minutos por la cabeza.
Aquel chico nos llevó dentro de la residencia, precisamente a su habitación, pienso que sería la suya.
Una vez abrió la puerta y pasó, nos dejó paso a nosotras dos, prácticamente las habitaciones de los chicos y de las chicas eran iguales, excepto por el color de las paredes y de las cortinas, que en el caso de los chicos eran colores más masculinos.
En la mesa de noche había un marco de fotos, en la que salían este chico que nos acababa de traer a su habitación, y otro más, cual rostro no me era reconocible, no le había visto en mi vida, pero cual cuya cara me sonaba familiar, no se de qué.
  • Podéis sentaros en la cama, si vais a estar más cómodas – intentó parecer más amable de lo que ya era.
  • Gracias – habló por primera vez Sarah, su voz era lenta, y casi un susurro, definitivamente lo de Harry la había dejado tocada, y no poco.
  • Siento no haberme presentado antes, pero no es que fuera la ocasión adecuada... - comentó el chico, rascándose la nuca con la mano izquierda, a la vez que me miraba.
  • No importa – dije sentándome en la que debía ser su cama.
  • Yo soy Niall Horan – me tendió su mano, para saludar formalmente.
  • Samantha Edwards – le devolví el gesto.
Se me hizo raro que no hiciera lo mismo con Sarah, a ella no le dió ni el ''apretón'' de manos, ni se le presentó.
  • ¿Os conocéis? - pregunté, dado que no había posibilidad de que fuera otra cosa.
  • Sí... - agachó la cabeza.
¿Y esta porqué se comporta así?, ¿de qué se conocen? Siempre me lo pierdo todo.
  • ¿Podéis explicaros mejor? - dije, sin entender absolutamente nada, a la vez que cruzaba los brazos por mi.
  • Es extraño de hablar... - dijo Horan, rascándose la nuca, en un acto de tal nerviosismo, del cuál seguía sin entender nada.
  • Niall es mi ex, Sam – dijo Sarah, a la vez que sus labios se ponían en una línea larga, sin expresión alguna en sus rasgos faciales.
Narra Justin.~
Harry es un puto idiota incomprendido, desde que me tiré a Sarah y ella se lo contó todo, piensa que me tiro a todo aquello que se mueve, y en parte es así. Pero no tiene porqué comportarse así con la chica, ella no ha tenido nada que ver. Y no entiendo porque esta rubia insoportable no deja de estar en mi cabeza.
Interrumpe cuando más ocupado estoy, recuerdo que cuando la vi, estaba apunto de ir a follar de nuevo con Abbie, había terminado de beber alguna que otra cerveza, y necesitaba despejarme. Después en la fiesta, ese mismo día, cuando estaba apunto de llevarme a una tía a mi habitación, oí unos gritos, y como no, era ella.
En ese mismo momento me dieron unas ganas increíbles de darle una buena paliza a aquel cabrón, Devine.
No quería que ella pensara que iba a salvarla cada vez que estuviera en un apuro o compromiso, pero no me gusta ver sufrir a una chica, y menos que la obliguen a hacer cosas que ella misma no desea.
Como Devine se la vuelva a acercar a menos de diez metros, le daré tal patada ahí abajo, que no volvera a follarse a ninguna perra en lo que le queda de vida, porque el dolor no le desaparecerá, mejor que se ande con ojo, y no vuelva a tocarla, ni a ella, ni a ninguna contra su voluntad.
La tercera vez que la vi, fui cuando nos interrumpió a mi y a Abbie, en pleno acto sexual, y todo por recuperar su dichoso móvil, el cual se dejó en mi habitación la noche antes. Esa hubiera sido la ocasión perfecta para tirarmela, pero esta vez lo voy a hacer bien, voy a hacer que una vez que grite por primera vez mi nombre, me desee tanto que no pueda acostarse con otro.
Y desde esas tres ocasiones la niñita rubia y rica de papá no ha salido de mi maldita cabeza.
Me fuí de la cafetería, dándole vueltas a todo, con unas ganas incontrolables de pegarle a Styles una buena paliza, podía ser mi mejor amigo, y todo lo que quisiera, pero me estaba estropeando el plan de la rubita.
Y espero que Horan tampoco se la acerque mucho, porque también es otro que está interesado en ella.

Narra Sam.~
Poco rato después de que Sarah y Niall me explicaran todo lo sucedido entre ellos dos, llamaron a mi móvil, interrumpiendo nuestra interesante conversación sobre cómo de buena estaba la nutella.
El tono me llegó rápidamente a los oídos, y vi el móvil vibrar encima de la cama de mi nuevo amigo rubio.
Era un número nuevo, no sabía de quién se trataba, no sabía si cogerlo o no, pero me decanté por la primera opción.
  • ¿Quién es? - pregunté a través del móvil, cuando los otros dos se callaron.
  • Rubia, te espero en el primer lugar en el que nos vimos, ¿recuerdas? - dijo con su voz susurrante y ronca, que atravesó mis oídos, haciendo que un escalofrío me recorriera de arriba a abajo, tenía una voz jodidamente sexy.
  • ¿Bieber? - pregunté.
  • El mismo, no tardes, te tengo una sorpresa – y colgó.
No me dió tiempo a decirle nada más, ni a negarme. Pero, ¿qué quería este ahora? Lo primero que se me vino a la mente, directamente dicho por mi subsconciente, ''follarme''.
  • Mmm, chicos, tengo que irme, lo siento – puse una cara de súplica.
  • ¿Con que Bieber te acecha, no? - dijo Niall riendo bajo.
  • No idiota – le di un leve puñetazo en el hombro, jugando.
  • Se que va detrás de ti, pero recuérdalo, eres mía rubia – dijo él, haciendo que me ruborizara completamente. - Completamente mía – se acercó a mi, y me dió un beso en la comisura de los labios.
Me volví hacia Sarah, y le di un beso en la mejilla.
Salí de la habitación en cuestión de segundos, ¿se podía decir que estaba alegre?, ¿porqué?, ¿porque Bieber quería verme? No me entendía ni yo misma, pero sí, estaba alegre.
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 Hola chicas, siento haber tardado tanto en subir, pero estoy sin ordenador D: 
Espero que os haya gustado... Es más largo que de costumbre.
Gracias por esos once comentarios, pero por mucho que comentéis, necesito más lectoras para seguir subiendo.
PD: Comentad las partes que más os hayan gustado.
Besos princesas<3

jueves, 1 de agosto de 2013

Capítulo 5;


  • ¿Qué quieres ahora? - pregunté
  • ¿Quién te crees que eres?, ¿sabes lo que acabas de interrumpir?
  • ¿Estás sorda o qué Abbie? - bufé – Te acabo de decir hace menos de dos minutos que soy Samantha – Esto último lo dije por sílabas. - Vaya problema, interrumpí tu escena con Bieber, ¿qué me vas a hacer? - le eché cara.
  • Como se nota que no me conoces de nada, puedo hacer que ahora mismo me pidas perdón en dos segundos, ¿sabes? - intensificó sus ojos, haciendo que su mirada quedara más fija en la mía de lo que ya estaba, si es que se podía.
  • Déjame en paz – me volví a girar, encaminando mi paso hacia la cafetería, a desayunar algo.
Y no se porqué, pero ella se quedó allí, dejando de irme. Cosa que me parecía imposible, pero no se movió, no fue tras mi. Después de su amenza se quedó callada, me dejó irme.
No parecía tener tanto como era en realidad.
Ya no tengo miedo de decirle a la gente lo que pienso en su cara, es más, me importa poco lo que piensen de mi. Pero no voy a dejar que nadie se meta con la gente que quiero y respeto.
Andé hacia la cafeteria, como siempre, arrastrando mis pies, una costumbre algo molesta por mi parte. Siempre habían intentado quitarmela, pero era imposible.
Encontré al fin la cafetería. Entré, me dirigí hacia el mostrador, en el cual había una mujer rubia, con un lunar en la mejilla, y de más o menos una edad avanzada y bastante baja.
Cogí un magdalena de chocolate, con un vaso de zumo de naranja, y me dirigí a una mesa libre a desayunar, situada al fondo de la cafetería, donde casi nadie se fijaba, y eso era lo que pretendía. Estar sola un rato, sin preocupaciones, sin molestias, sin gente, sola, relajándome, saliendo de mi vida unos minutos. A veces me agobiaba estar acompañada, siempre había estado a mi aire, sola, y no me gustaba la compañía, prefería estar sumida en mis pensamientos, que estos cabalgaran libres por cual lugar de mi mente quisieran. Pero claro, estar sola me duraba poco.
Un chico se sentó a mi lado, rubio, de ojos claros, azules e imnotizantes, un buen cuerpo, bastante bien cuidado, se notaba de lejos y un pelo perfectamente peinado, un chico perfecto a simple vista de cualquiera.
  • ¿Quieres algo? - pregunté bordemente antes de darle un bocado a mi magdalena.
  • ¿Tu número? - rió apoyándose sobre un codo en la mesa.
  • Ups, lo siento. - Me disculpé – No tengo móvil – hice una mueca de alivio.
  • Vaya, qué lástima, ¿y qué te parece quedar conmigo?, esta noche, ¿quieres? - preguntó con una normalidad increíble.
  • No sabes mi nombre, ni mi edad, ni nada de mi, ¿por quién me tomas para salir con alguien del que no se nada? - abrí los ojos bastante.
  • Que tía más cabezota – bufó – Pues nada, nadie te obliga, mejor me voy – y dicho esto se levantó sinmás de la mesa.
Seguí mirándole en lo que se iba, era un chico perfecto para cualquiera, no para mi. El chico este rubio, quien no me dijo ni su nombre, se dirigía hacia otra mesa, junto con un chico que estaba vuelto de espaldas, sentado en la mesa, su pelo era rubio, un rubio oscuro y espera, también estaba Harry allí.
Bueno, mejor me termino mi magdalena y me alejo de los asuntos de estos, porque muy buena pinta no es que tengan, se les ve raro, y yo no soy de esas que se fijan mucho en la apariencia, por eso no opino mal de Harry, porque por mucha pinta de chico malo que tenga, es buena persona, y le conozco de muy poco.
Acabé la magdalena y mi zumo de naranja, me levanté de la mesa, y me dirigí a saludar a Harry, como siempre, arrastrando mis pies. Pero cuando estaba a menos de dos metros de él y los otros dos rubios, alguien me cogió de mi brazo, y tiró de el hacia atrás. Era Sarah.
  • Dejale, no vayas – me dijo, sin saludar, y sin nada, cosa que me pareció bastante extraña en ella, sus ojos penetraban los mios con tristeza, cosa también extraña.
  • ¿Y se puede saber porqué? - pregunté frunciendo el ceño, intrigada y espectante ante su respuesta.
  • Hemos discutido – dijo a la vez que agachaba la mirada, con bastante tristeza en ella.
Como odio ver a la gente que quiero así, mal, es que no lo aguanto, desde nunca. Ni lo voy a hacer ahora.
Así que me zafé del agarre de mi amiga y volví a reaunudar mi paso hacia la mesa de Styles, el chico de antes y el otro rubio que seguía vuelto de espaldas. Ahora ya me había fastidiado, no le iba a dejar que le hiciera daño a Sarah así por que así.
Mientras llegaba a la mesa escuchaba a mi amiga detrás intentando detenerme, diciendome cosas como para, no le digas nada o como le hables no me vuelvas a hablar.
  • Styles – dije llamándole a medio metro de su mesa.
Mi cara y la expresión de esta eran inamovibles, seguro que notaría mi cabreo, pero no voy a callarme cosas así.
  • ¿Qué quieres? - bufó borde, cosa que me sorprendió bastante, nunca había sido borde conmigo en lo poco que nos conociamos.
  • ¿Tu qué crees? - contesté aún más borde.
  • No voy a hablar ahora, ni contigo, ni con nadie – dijo cortante.
  • Styles, no le hables así, tampoco te ha echo nada – comentó el rubio de antes.
  • Y tú no te metas, no son tus cosas – dijo dándose la vuelta el rubio oscuro que quedaba, venga, el ´unico que faltaba en el grupo, Bieber.
  • Haré lo que vea, y no os pongais los dos asó conmigo solo por defender a alguien – comentó pasando un brazo por mis hombros, le miré extrañada.
  • Mmm, ¿puedes apartarte? - le corté completamente el rollo.
  • Como mandes – rió y se apartó de mi lado, volviéndose a sentarse en la silla donde estaba desde el principio.
  • Solo te digo algo, ni se te ocurra joderla más, porque no me conoces – le miré con un odio inconfundible, aún sin entender porqué tan borde y la pelea de Sarah y él.
  • Haré lo que me venga en gana, y no me irrites. Tu tampoco sabes como soy, ¿de acuerdo? - hizo una mueca de asco y me dió un empujón en el hombro, cuando pasó por mi lado, pero su fuerta me hizo de perder el equilibrio, y caí al suelo.
  • ¿Eres gilipollas? - dijo Bieber levantándose de la mesa y dirigiéndose a Harry, su tono de voz había aumentado bastante, esta situación era de lo más extraña. Bieber, ¿defendiéndome?
  • No te metas tu tampoco, hazme el favor. Haz lo que quieres hacer ya, follatela de una puta vez y dejala como a todas – bufó marchándose del lugar.
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Sorry por la tardanza, y gracias por los ocho comentarios, no molesto más. Pedid siguiente en comentario.
COMENTAD QUÉ PARTES OS HAN GUSTADO MÁS.
PD: Os quiero<3