viernes, 2 de mayo de 2014

Heey.

¿Hola? ¿Sigue habiendo alguien por aquí?
Quería deciros que no voy a continuar ni esta ni ninguna de las otras novelas que estén en mi perfil de blogger.

Peeeeeeeeero, podéis seguir leyéndome en wattpad pincha aquí para ver el perfil de wattpad 
Si alguna quiere contactar conmigo lo puede hacer por twitter también pincha aquí para ver el perfil de twitter o simplemente por whatsapp:) 675365877.

Perdón por comenzarla para después no seguirla y gracias por todo vuestro apoyo.
Repito: La que quiera seguir leyendo mis fics, que me busque en wattpad como 'canadianhotboy' sigo escribiendo y no creo que deje de hacerlo.

Besos y gracias por todo<3

viernes, 1 de noviembre de 2013

Capítulo 9;


Agarró mi mano, y tiró de mi hacia su pecho, dónde me hizo acurrucarme.
  • No pasa nada, es un simple idiota – susurró contra mi pelo.
  • Vamonos ya de aquí – le rogué – Por favor.
Sin soltarme de su agarre andamos un poco hacia mi habitación, pero solo fueron unos pasos. Ya que Drake seguía caminando atrás, pero Bieber no parecía darse cuenta, pero estaba demasiado asustada como para hablar ahora. El recuerdo de mi padre me había estado atormentando.
Pero él no me había soltado en todo el camino, en parte, mostrándome que estaba ahí conmigo.
Abrí la puerta, y entró conmigo, ahora mismo no sabía qué debía hacer, solo me limité a seguir mis pensamientos.
  • ¿Porqué siempre apareces cuando estoy metida en algún lío? - pregunté soltándome de él, y sentándome paciente en mi desecha cama.
  • No lo sé – se encogió de hombros.
  • Bien... - suspiré.
El tema de conversación se había agotado rápidamente, no sabía de qué podía hablar con él, y de repente se me encendió la bombilla.
  • ¿Porqué no te puedo llamar por tu nombre? - pregunté, así sin más.
  • No te incumbe – dijo borde.
Vale, ahora estaba así conmigo. No entiendo para nada su dichoso comportamiento, me saca de líos, me regala un colgante, me ayuda, me llega a decir que soy suya, y ahora me trata así, pues no entiendo eso.
  • Eres un idiota – murmuré con incomprensión, su comportamiento me agotaba, me quitaba las ganas de estar con él, por mucho que me hubiera ''salvado'' seguidas veces.
  • ¿Acaso tú no? - preguntó mirándome fijamente.
  • ¿Yo idiota? - respondí con otra pregunta – No te entiendo Justin, no entiendo tus cambios de humor, tu asquerosa bipolaridad. ¿A que juegas?, ¿eh?, ¿qué quieres conseguir? - le di un empujón, cansada.
  • Si metes tu puto culo en mi cama todo lo que estoy haciendo por ti, se acabará. ¡Maldita sea! Eso es lo que quiero conseguir. ¡Quiero sentirte y escuchar como gritas mi nombre! - gritó enfurecido.
Bien, de nuevo eso era lo que querían de mi.
No voy a permitirlo ni una vez más, suficiente con que ya pasé un mal trago con eso.
La repugnancia y el asco me invadieron.
El semblante de Bieber cambió segundos después, arrepentido, tal vez.
Me daba igual, aquello me trajo a la mente cosas que hubiera deseado olvidar, pero no, él y su estupidez no me lo permiten.
  • Justin, vete – dije cuando noté una lágrima salir de mi ojo, muchas más pinchaban tras estos, deseosas de ganas de salir.
  • Lo... Lo siento – murmuró él en voz baja.
Se acercó a mi, a paso lento.
No, no quería volverlo a ver, no quería que me volviera a dirigir la palabra, no podía creer lo que esperaba de mi. No me estaba haciendo esto por ayudarme, si no por ganar confianza para poder lograr su propósito, no lo iba a conseguir. Jamás me tendría en su asquerosa cama, y menos, con él.
Cuando llegó a mi, su mano se posó en mi mejilla.
Ante el tacto me quité, di dos pasos atrás, y su mano cayó a un lado de su cuerpo.
Las siguientes lágrimas ya viajaban con rapidez por todo mi rostro, y la cara de Bieber era inigualable, como si le estuviera aplastando el corazón a pequeños cachitos.
  • No llores, por favor – me rogó.
  • Tarde, fuera de mi habitación. Vete, vete ya – dije empujándolo hacia la puerta.
  • Como quieras – levantó las manos, en signo de resignación.
  • No vuelvas. No te quiero volver a ver – cerré la puerta en su cara.
Todo perfecto, ¿no? A cualquiera le hubiera gustado tener a un chico con el atractivo de Justin detrás, pero no. Y solo para conseguir ''follarme'' pues no.
¿Y porqué no? Subsconciente maldito.
Él no tiene nada malo, y así quizás logre olvidar el primer y último acto sexual que tuve, ¿porqué no probar?, ¿a qué le temo ahora? Mi padre no está para volver ha hacerme el daño ya causado, estoy a salvo, puedo hacer lo que me plazca, y no voy a perder más tiempo.
Abrí la puerta con prisa.
Justin ya no estaba en el pasillo, por lo que fui corriendo ha su habitación. Tarde menos de dos minutos en llegar, ya que una instalación estaba lejos de la otra, el centro era bastante grande.
Abrí la puerta de su habitación sin pegar ni nada, él estaba colocando no sé qué cosa en su cama, se dio la vuelta en cuenta se dio cuenta de mi presencia.
Me apoyé en la puerta y me mordí el labio inferior intentando evitar una sonrisa, y me quedó raro.
Su rostro era inexpresivo, parecía confundido.
Y como para no estarlo, le había dicho cinco minutos antes que no le quería volver a ver, que me dejara en paz y demás, y ahora aparezco así por su habitación, ¿a quién no le confundiría mi comportamiento?
Aunque ahora estoy dispuesta a todo.
  • ¿Ahora qué? - dijo impaciente.
No pronuncié palabra, no por querer quedarme callada, si no, porque no tenía nada que decir, me abalancé sobre sus labios y los capturé.
¿A qué estás jugando Samantha? Calla subsconciente imbécil.
No respondió a mi beso, por lo que me separé rápidamente, avergonzada, el calor subió a mis mejillas y agaché mi vista al suelo.
  • Mierda, lo siento – dije a la vez que agarraba el pomo de la puerta para salir de allí.
Noté una mano en mi cintura, y eso me hizo estremecerme. ¿Qué pretenía después de haber rechazado uno de mis besos? Con la mano que el tenía libre, agarró mi muñeca y me hizo de darme la vuelta.
Le tenía a unos escasos centímetros, y noté algo extraño en mi vientre, vale. Ya sabía lo que era.
{JERRY WAJAJAJAJAJA}
En esta ocasión fue él quién atrapó mis labios entre los suyos, y su lengua se introdució en mi boca, sin pedir permiso siquiera.
Agarró mis piernas entre su cintura, y me subió a horcajadas sobre él. Nos apoyamos en la puerta, nuestras bocas se separaron un milímetro de segundo, para coger aire. Ambos jadeábamos.
Su mano se deslizó por mi vientre, subiendo mi camisa hacia arriba, me la quitó y se quedó mirándome.
Aquel gesto me avergonzó bastante, nunca nadie me había mirado como él lo estaba haciendo ahora.
  • ¿Porqué te sonrojas? - me preguntó a la vez que le salía una sonrisa torcida, adorable para mi.
Sin saber qué decir de nuevo, enredé mis dedos en su nuca, y tiré de su boca a la mía, que de nuevo, se fundieron en un apasionado beso.
Este fue bajando hacia mi cuello, y poco después a mi vientre, no podía creer lo que estaba haciendo, pero sentía unas ganas tremendas de sentirlo aún más, y de terminar con lo que yo misma había empezado.
Un cosquilleo recorría mi estómago.
Pero alguien nos interrumpió, de nuevo, vergüenza hacia mi persona, yo estaba sin camiseta, y Justin también.
Esa persona entró a la habitación, maldita sea, era Niall.
  • Biebs – dijo entrando en la habitación - ¿Puedes... - se calló en el instante en el que me vió allí.
  • Niall... Yo, no... - negué seguidamente con la cabeza.
  • Eres gilipollas, Bieber – dijo el rubio, un tanto decepcionado.
Cogí rápidamente mi camisa que se encontraba tirada en el suelo, y salí a buscar a Niall.
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COMENTAAAAD, OS SHERO<3.

viernes, 25 de octubre de 2013

Capítulo 8;

Vale, sí. Lo siento mucho, pero no tenía ganas de subir, me faltan lectores, y bueno, me gustaría que pasárais el link de la novela a vuestros contactos.

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Narra Sam~
  • Te quiero, Sam.
Y me quedé blanca.
Mi cara era una inexpresión continua, la única persona que me había dicho eso en toda mi vida era mi madre. Nunca lo había oído por otra persona. Siempre la chica desplazada que nadie quiere cerca, que todos odian, y sin saber la razón.
Esta está siendo la primera vez que consigo amigos así porque así, que no me rechazan, que me aceptan como soy y sin echarme cosas que hago mal en cara, como solían hacer todos mis antiguos compañeros de clase.
Niall salió de la habitación, y yo seguía ensimismada.
Aquellas palabras eran demasiado para mi, era como si un volcán hubiera comenzado a erupcionar dentro de mi ser.
Tras un rato de continua y profunda reflexión, decidí ir a ver por dónde estaba Sarah, ya la echaba en falta, a decir verdad, no había cogido nunca tanto cariño con una compañera, esta era mi primera vez... Todo tan diferente a como lo era antes.
Y ahora me doy cuenta de que aunque se esté en lo más hondo, en lo más oscuro, en lo más negro, el silencio es el mayor grito, de todo se puede salir, por muy difícil que se va, siempre hay una solución.
Anduve unos diez, o quizás, quince minutos por el patio.
  • ¿Sola de nuevo? - preguntó una voz grave, a mis espaldas, sacándome de mis pensamientos, y de mi búsqueda a mi amiga.
Me giré rápidamente, para no parecer asustada, mis mecanismos inútiles de defensa, que había logrado aprender por mi misma.
  • ¿Y tú quién eres? - le devolví la pregunta.
Un chico alto, de una complexión bastante musculosa se hayaba a unos cuatro metros de mi. Sus ojos negros penetraron con rapidez en los mios, produciéndome una cierta confusión, más bien, miedo, diría yo. Su cabello era negro, tenía un aspecto desaseado, que asco.
  • Drake Devine, princesa – dijo mientras que me guiñaba un ojo.
Que asco.
Su paso emprendió hacia mi, mierda, más acojonada me tenía.
  • Em, pues encantada, yo soy Samantha Edwards – fruncí el ceño, al ver que su paso se acercaba más a mi – Y bueno, Samantha... Mmm, se tiene que ir – intenté sonreír para apaciguar el momento, una sonrisa falsa, claramente. Di la vuelta sobre mis pies, y apreté fuertemente los ojos. Comencé a andar, intentando no aparentar estar nerviosa, aunque francamente, creo que no lo conseguí.
Unos pasos detrás de mi, otra vez este, ¿no se cansa de perseguirme? Más miedo incluido a mi persona.
Y más rápido empecé a andar, no sé para qué, porque seguramente corriera mucho más que yo, y me cogería en breve.

{Flashback}

  • Maldita sea, Ben - gemí.
  • Callate, zorra – escupió, a la vez que estampaba su mano gigante contra mi mejilla derecha, haciendo que gritara por el inmenso dolor que me estaba causando. Ya tenía todo el cuerpo resentido, no podía escapar...
  • ¡Déjame, por favor! - rogué, haciendo que de mis ojos comenzaran a salir lágrimas y lágrimas, pero sabía que con eso no iba a lograr lo más mínimo.
No sé cómo fue que hice, pero logré escabullirme de allí, me zafé de su asqueroso agarre.
Corrí, y corrí, como nunca lo había echo.
Notaba el viento estampar contra mi cara, produciéndome cierta sensación de alivio, no a mi, si no a mis heridas, producidas por la hevilla de la correa con la que solía darme cuando se cabreaba y tenía que desestresarse.
  • Princesa, ¿dónde crees que vas? - volví a notar su agarre en mi hombro, apretando. Tampoco sé cómo lo hizo, pero acabé de nuevo en el frío suelo llorando sin consuelo.
  • Ben, te juro que haré todo lo que quieras, pero por lo que más quieras, no me hagas esto, déjame ir, por favor.

{Final del Flashback}
Y me arrepentí totalmente de haber echo eso, no me gusta dar detalles, pero las cosas que pasaron no fueron nada agradables para mi.
Consiguió todo lo que quería desde un principio, y yo no pude hacer nada para impedírselo, ya que yo misma había sido quien le había dicho que iba a hacer todo lo que él quisiera, gran error por mi parte, pero en ese momento necesitaba alguna salida por alguna parte, y solo veía esa.
  • ¿Sordo, Devine? - oí otra voz, entrometiéndose entre aquello.
Sabía de sobra quién era, a decir verdad, desde que había llegado aquí, me había estado ''salvando'' de todas las tonterías en las que me había metido.
Sam, eres más que estúpida.
  • Bueno, Bieber, el que faltaba aquí – carcajeó Drake.
  • Vamos Sam – tiró de mi brazo, hacia él. Pero estaba demasiado aturdida tras el recuerdo de mi... ''Padre''
Agarró mi mano, y tiró de mi hacia su pecho, dónde me hizo acurrucarme.
- No pasa nada, es un simple idiota – susurró contra mi pelo.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Capítulo 7;


Narra Bieber~
Me la tenía que ganar, fuera como fuera, ella estaba completamente en mi cabeza, tenía que lograr tirarmela, costara lo que costara, así que por ahora, solo tengo que lograr ganármela de alguna manera, para que pronto acabe en mi cama, estaba demasiado buena la rubia rica como para dejarla escapar sin escucharla gemir mi nombre de placer.
Pero no me puede faltar el punto egocéntrico, eso a ellas les encanta, digan o no lo contrario.
Paseé lentamente por las instalaciones, dirigiéndome a el primer sitio donde nos encontramos, la parte posterior del patio principal, donde solíamos beber de vez en cuando los Niall, Harry y yo.
Una melodía salía de mi boca, silvando.
Me senté al lado de la verja, a esperar que llegara Sam, le iba a entregar algo, para hacerle tener confianza en mi, para que cayera pronto.
Vi una silueta aparecer a lo lejos, era delgada, de una figura completamente atlética, alta, pero no más que yo y de un rubio inconfundible. Era ella, completamente inconfundible.
Me levanté cuando llegó casi a mi, sonreí, y vi como ella copiaba al milímetro mi gesto.
  • ¿Qué era eso tan importante? - dijo sonriente mientras fruncía su ceño en señal de duda.
  • Bueno Edwards, era porque quería darte algo – sonreí, mientras metía la mano en el fondo del bolsillo de mi pantalón negro, cogí la caja de allí, y la saqué – Date la vuelta – ordené, con un poco de impaciencia, la verdad, quería saber si aquello le gustaba o no.
Narra Sam~
Hice lo que me ordenó Bieber, me di la vuelta. La verdad, no se que pretendía, pero me daba igual.
Me puso algo sobre el cuello, era un colgante, el cual después abrochó en la parte posterior de mi pequeño cuello.
  • ¿Y bien? ¿te gusta? - preguntó susurrando en mi oído.
De nuevo, escalofríos me recorrían de arriba a abajo, formando corrientes de felicidad a traves de todo mi ser.
Era muy raro que se comportara como lo estaba haciendo ahora conmigo, por lo que decidí hacerme un poco la dura, a ver en qué acababa esta conversación.
  • Bueno... - hice una pausa – No está mal, pero tampoco es nada del otro mundo – mentí.
Aquella cadena me encantaba, era completamente perfecta, de un color plateado, una forma extraña, pero aún así, bonita. Sobre la parte final de la cadena colgaba una llave, y no creo que tuviera ningún valor significativo, pero la veía preciosa.
Quedaba bastante bien en mi cuello, a juego con el gris azulado de mis ojos, formando una bella conjunción de colores.
Sentí unas pequeñas mariposas en el estómago al ver que Bieber no se había apartado de mi hombro, seguía allí, como si estuviera realmente cómodo.
  • Pensé que te gustaría – dijo, en un tono decepcionado, lo que me resultó bastante tierno.
  • Bueno, no he dicho que no me gustase, si no que, no está mal – le corregí, dándome la vuelta, y haciendo que apartara la cabeza de mi hombro para mirarle directamente a aquellos perfectos ojos miel.
  • Rubia – llamó mi atención, quería decirme algo.
  • No me llames así, no me gusta – fruncí el ceño, odiaba que me llamaran así. No porque no lo fuera, sin no porque era el apodo que me tenía siempre mi padre, y la verdad el asco y la repugnancia se apoderaron de mi, mis ganas de llorar aumentaron muchísimo en cuestión de segundos, y no lo pude evitar. Una lágrima viajó por mi mejilla derecha.
  • Eh, espera, ¿he echo algo malo? - preguntó cuando me vio de ponerme así sin explicación alguna, vacilé un instante y negué con la cabeza. El retiró con su pulgar la lágrima que ya estaba apunto de caer en el final de mi rostro. Otro escalofrío al sentir su tacto sobre mi. Se me erizó la piel, y el se dio cuenta, a aquello, su reacción fue una sonrisa entre dientes. - Oye, lo siento, en serio, no pretendía hacerte llorar con solo llamarte así – dijo al ver que mi llanto no cesaba.
  • No, no es nada – dije agachando la cabeza.
Nunca en mi vida me había gustado que nadie me viera llorar, lo odiaba. Odiaba sentirme desprotejida y débil delante de nadie, y así era cuando ocurría, me sentía como si diera pena, y no era precisamente lo que quería. Me gustaba sentirme fuerte, aunque personalmente, era lo que menos era.
Por lo que ahora, tampoco me gustó la sensación de llorar delante de él.
  • ¿Me puedes contar porqué lloras? - preguntó, intrigado – Solo quiero saber la razón, por favor, nunca me ha gustado ver a ninguna mujer llorar – explicó paciente, esperando a mi respuesta.
  • Yo lo siento, Bieber – me disculpé – Ya se que no era tu intención, ha sido culpa mía, solo es que me han venido unos recuerdos un poco oscuros a la mente, prefiero no hablar de ese tema, ¿vale? - intenté mostrar una sonrisa falsa, pero más bien me quedó como una mueca.
  • Vale, no te obligaré a hacer nada que no quieras, recuerda eso – dijo, a lo que no entendí mucho, pero asentí.
Mi móvil comenzó a vibrar y sonar en el bolsillo trasero de mi pantalón vaquero ajustado, a lo que di un pequeño salto, debido al susto, tenía una música muy ruidosa, para que no cometiera nunca el fallo de no escuchar el teléfono, podría ser importante.
  • Bieber, lo siento, pero es importante – dije cuando vi el número de mi madre en la pantalla de mi móvil.
  • Claro, no pasa nada – contestó encogiéndose de hombros.
  • Ya nos vemos – dije, en un tono de disculpa – Gracias por el regalo – sonreí timidamente, antes de darme la vuelta para irme.
  • Dile a Niall que no intente nada, eres mía – gritó al ver que me alejaba, sonreí como una idiota.
Ya era la segunda vez en cuestión de una hora que dos personas me decían aquello, dos personas que hicieron que mis mejillas se tornaran a un tono rojizo.
¿Era suya?, ¿porqué me decía eso? Yo no era de nadie, ni de él, ni de Niall, de absolutamente nadie, y eso no iba a cambiar.
De buenas a primeras el pensamiento de que Bieber quería follarme escapó de mi mente, debido a lo que había echo hace escaso tiempo.
Mi móvil dejó de sonar, y no me di cuenta antes de contestar, estaba demasiado sumida en mis pensamientos sobre aquel perfecto ser, que ni siquiera oí como el teléfono móvil seguía vibrando y sonando en mi pequeña mano, ya después llamaría a mi madre.
Me dirigí a mi habitación, con una sonrisa de oreja a oreja.
Abrí la puerta lentamente, y entré en la habitación, la cual estaba completamente vacía.
Me apoyé en la puerta y fui bajando hacia el suelo, suspirando. Apoyé mi cabeza en la puerta, y después volví a echarla hacia delante un poco, justo cuando me iba a levantar, cuando ya estaba a una cierta pequeña distancia de la puerta, se abrió. Por lo cual me llevé un golpe en la cabeza.
  • Auch – me quejé – Joder – toqué la parte posterior de mi cabeza, haciendo gestos de dolor. Me retumbraba toda la cabeza, verdaderamente me había echo bastante daño.
  • ¿Sam? - preguntó el rubio – Oh dios, lo siento, de veras, lo siento mucho, no era mi inteción – acabó en el suelo, a mi lado, incado de rodillas en el suelo, con una gran preocupación en su bonito rostro.
  • No pasa nada, Niall. - sonreí incomodamente.
  • Ven, levantate – dijo una vez que el se puso de pie, me extendió su mano, y yo la acepté.
Nos sentamos en mi cama a charlar un rato, le conté lo ocurrido con Justin, y a él no le pareció nada bien. Me estaba tirando muchas indirectas bastante directas, no ocurría nada porque yo le gustara a Niall, nunca he tenido novio, y puede resultar extraño, pero era una especie de Virgen encerrada en una torre, aislada completamente.
Nunca asistí a una fiesta, nunca vestí llamativamente, nunca bebí nada extraño, nunca tuve pareja, nunca hice las típicas propias cosas que hace una niña, ni tampoco las que hace una adolescente.
Y todo por culpa de él, ''mi padre'', Ben.
De nuevo la repugnancia me corrompió, y aguanté mis ganas de llorar, lo haría cuando estuviera sola, pero no delante de Niall, quien en ese preciso instante interrumpió mis pensamientos.
  • Sam, me tengo que ir – dijo mirando la hora – Mañana empiezan las clases, y tenemos que madrugar – sonrió.
  • De acuerdo, mañana nos vemos – le devolví la sonrisa.
Pero ahora dijo algo que se me grabó en la mente, algo que nunca nadie me había dicho, algo para mi extraño.
...
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Buenas, esta vez no he tardado tanto e.e
Iba a hacer dos capítulos, pero como no os habéis molestado en comentar, pues nada, aquí os dejo uno:).
Gracias a Janet You Are Mine y a Roxy Dalequetusabeh<3.
COMENTAD.

domingo, 25 de agosto de 2013

Capítulo 6;


  • ¿Eres gilipollas? - preguntó Bieber levantándose de la mesa y dirigiéndose a Harry, su tono de voz había aumentado bastante, esta situación era de lo más extraña. Bieber, ¿defendiéndome?
  • No te metas tu tampoco, hazme ese favor. Haz lo que quieres hacer ya, follátela de una puta vez y dejala como a todas – bufó marchándose del lugar.
~~~~~~~~~~
Me había quedado en shock con lo que había dicho Harry, no esperaba nada de lo que estaba pasando. Haber, rato antes había estado tan bien con Harry... Y ahora esto. Pero más me sorprendió aún que Bieber me defendiera.
Las palabras del ruloso no dejaban de resonar en mi cabeza ''Follátela de una puta vez y déjala como a todas'' desde luego esa frase era inexplicable en mi mente. ¿Bieber quería... follarme?
Un remolino de pensamientos que nunca había tenido divagaron por mi mente.
Miré hacía arriba, aún bastante aturdida por aquella situación tan extraña en la que yo sola me había metido.
Tenía fijamente mirándome a Sarah y a el otro rubio que quedaba, de Bieber ya, ni rastro por allí.
  • ¿Estás bien? - dijo el rubio tendiéndome su mano grande, con cierta amabilidad, para ayudar a levantarme.
  • Eso supongo – tragué saliva.
La situación no me hacía ni pizca de gracia, todo el mundo a nuestro al rededor nos miraba espectates, como si esperaran que hiciera alguna reacción imprevisible al respecto. Y nunca me había gustado ser el centro de atención, era una cosa que me incomodaba demasiado, por lo que ahora lo único que podía hacer era ruborizarme, la situación me podía.
Acepté la mano del chico, del quien aún no sabía ni su nombre, ni nada sobre el, pero dadas las circustancias y cómo se había comportado conmigo se le veía un buen chico, en un grupo inadecuado, pero buen chico. Con un grupo inadecuado me refiero a que va con dos chicos que no son la mejor compañía precisamente. Bieber y Styles no eran dos chicos ''normales'' si es que me puedo referir así, eran muy distintos a todos los demás, se podía decir que eran chicos malos, aunque no fuera la expresión adecuada.
Miré a Sarah quien aún estaba demasiado sorprendida, no se movía, parecía que hubiera visto un fantasma. O quizás es porque nunca habría visto esta faceta de Styles.
  • Venid las dos – dijo el chico rubio, cogiéndonos por el brazo y sacándonos de la cafetería.
Menudo desayuno más interesante el de hoy, mi mente no había sufrido situaciones así jamás, nadie se había referido a mi con esos términos, ni tampoco se habían dirigido hacia mi persona con frases como la de Harry.
Esa frase que volvía a mi cabeza. ''Follátela de una puta vez y déjala como a todas'' ¿Eso era lo que me esperaba en este sitio?, ¿para eso había venido?, ¿se comportaría verdaderamente Bieber así conmigo?...
Esas eran unas de las muchas preguntas que me rodaban en estos minutos por la cabeza.
Aquel chico nos llevó dentro de la residencia, precisamente a su habitación, pienso que sería la suya.
Una vez abrió la puerta y pasó, nos dejó paso a nosotras dos, prácticamente las habitaciones de los chicos y de las chicas eran iguales, excepto por el color de las paredes y de las cortinas, que en el caso de los chicos eran colores más masculinos.
En la mesa de noche había un marco de fotos, en la que salían este chico que nos acababa de traer a su habitación, y otro más, cual rostro no me era reconocible, no le había visto en mi vida, pero cual cuya cara me sonaba familiar, no se de qué.
  • Podéis sentaros en la cama, si vais a estar más cómodas – intentó parecer más amable de lo que ya era.
  • Gracias – habló por primera vez Sarah, su voz era lenta, y casi un susurro, definitivamente lo de Harry la había dejado tocada, y no poco.
  • Siento no haberme presentado antes, pero no es que fuera la ocasión adecuada... - comentó el chico, rascándose la nuca con la mano izquierda, a la vez que me miraba.
  • No importa – dije sentándome en la que debía ser su cama.
  • Yo soy Niall Horan – me tendió su mano, para saludar formalmente.
  • Samantha Edwards – le devolví el gesto.
Se me hizo raro que no hiciera lo mismo con Sarah, a ella no le dió ni el ''apretón'' de manos, ni se le presentó.
  • ¿Os conocéis? - pregunté, dado que no había posibilidad de que fuera otra cosa.
  • Sí... - agachó la cabeza.
¿Y esta porqué se comporta así?, ¿de qué se conocen? Siempre me lo pierdo todo.
  • ¿Podéis explicaros mejor? - dije, sin entender absolutamente nada, a la vez que cruzaba los brazos por mi.
  • Es extraño de hablar... - dijo Horan, rascándose la nuca, en un acto de tal nerviosismo, del cuál seguía sin entender nada.
  • Niall es mi ex, Sam – dijo Sarah, a la vez que sus labios se ponían en una línea larga, sin expresión alguna en sus rasgos faciales.
Narra Justin.~
Harry es un puto idiota incomprendido, desde que me tiré a Sarah y ella se lo contó todo, piensa que me tiro a todo aquello que se mueve, y en parte es así. Pero no tiene porqué comportarse así con la chica, ella no ha tenido nada que ver. Y no entiendo porque esta rubia insoportable no deja de estar en mi cabeza.
Interrumpe cuando más ocupado estoy, recuerdo que cuando la vi, estaba apunto de ir a follar de nuevo con Abbie, había terminado de beber alguna que otra cerveza, y necesitaba despejarme. Después en la fiesta, ese mismo día, cuando estaba apunto de llevarme a una tía a mi habitación, oí unos gritos, y como no, era ella.
En ese mismo momento me dieron unas ganas increíbles de darle una buena paliza a aquel cabrón, Devine.
No quería que ella pensara que iba a salvarla cada vez que estuviera en un apuro o compromiso, pero no me gusta ver sufrir a una chica, y menos que la obliguen a hacer cosas que ella misma no desea.
Como Devine se la vuelva a acercar a menos de diez metros, le daré tal patada ahí abajo, que no volvera a follarse a ninguna perra en lo que le queda de vida, porque el dolor no le desaparecerá, mejor que se ande con ojo, y no vuelva a tocarla, ni a ella, ni a ninguna contra su voluntad.
La tercera vez que la vi, fui cuando nos interrumpió a mi y a Abbie, en pleno acto sexual, y todo por recuperar su dichoso móvil, el cual se dejó en mi habitación la noche antes. Esa hubiera sido la ocasión perfecta para tirarmela, pero esta vez lo voy a hacer bien, voy a hacer que una vez que grite por primera vez mi nombre, me desee tanto que no pueda acostarse con otro.
Y desde esas tres ocasiones la niñita rubia y rica de papá no ha salido de mi maldita cabeza.
Me fuí de la cafetería, dándole vueltas a todo, con unas ganas incontrolables de pegarle a Styles una buena paliza, podía ser mi mejor amigo, y todo lo que quisiera, pero me estaba estropeando el plan de la rubita.
Y espero que Horan tampoco se la acerque mucho, porque también es otro que está interesado en ella.

Narra Sam.~
Poco rato después de que Sarah y Niall me explicaran todo lo sucedido entre ellos dos, llamaron a mi móvil, interrumpiendo nuestra interesante conversación sobre cómo de buena estaba la nutella.
El tono me llegó rápidamente a los oídos, y vi el móvil vibrar encima de la cama de mi nuevo amigo rubio.
Era un número nuevo, no sabía de quién se trataba, no sabía si cogerlo o no, pero me decanté por la primera opción.
  • ¿Quién es? - pregunté a través del móvil, cuando los otros dos se callaron.
  • Rubia, te espero en el primer lugar en el que nos vimos, ¿recuerdas? - dijo con su voz susurrante y ronca, que atravesó mis oídos, haciendo que un escalofrío me recorriera de arriba a abajo, tenía una voz jodidamente sexy.
  • ¿Bieber? - pregunté.
  • El mismo, no tardes, te tengo una sorpresa – y colgó.
No me dió tiempo a decirle nada más, ni a negarme. Pero, ¿qué quería este ahora? Lo primero que se me vino a la mente, directamente dicho por mi subsconciente, ''follarme''.
  • Mmm, chicos, tengo que irme, lo siento – puse una cara de súplica.
  • ¿Con que Bieber te acecha, no? - dijo Niall riendo bajo.
  • No idiota – le di un leve puñetazo en el hombro, jugando.
  • Se que va detrás de ti, pero recuérdalo, eres mía rubia – dijo él, haciendo que me ruborizara completamente. - Completamente mía – se acercó a mi, y me dió un beso en la comisura de los labios.
Me volví hacia Sarah, y le di un beso en la mejilla.
Salí de la habitación en cuestión de segundos, ¿se podía decir que estaba alegre?, ¿porqué?, ¿porque Bieber quería verme? No me entendía ni yo misma, pero sí, estaba alegre.
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 Hola chicas, siento haber tardado tanto en subir, pero estoy sin ordenador D: 
Espero que os haya gustado... Es más largo que de costumbre.
Gracias por esos once comentarios, pero por mucho que comentéis, necesito más lectoras para seguir subiendo.
PD: Comentad las partes que más os hayan gustado.
Besos princesas<3

jueves, 1 de agosto de 2013

Capítulo 5;


  • ¿Qué quieres ahora? - pregunté
  • ¿Quién te crees que eres?, ¿sabes lo que acabas de interrumpir?
  • ¿Estás sorda o qué Abbie? - bufé – Te acabo de decir hace menos de dos minutos que soy Samantha – Esto último lo dije por sílabas. - Vaya problema, interrumpí tu escena con Bieber, ¿qué me vas a hacer? - le eché cara.
  • Como se nota que no me conoces de nada, puedo hacer que ahora mismo me pidas perdón en dos segundos, ¿sabes? - intensificó sus ojos, haciendo que su mirada quedara más fija en la mía de lo que ya estaba, si es que se podía.
  • Déjame en paz – me volví a girar, encaminando mi paso hacia la cafetería, a desayunar algo.
Y no se porqué, pero ella se quedó allí, dejando de irme. Cosa que me parecía imposible, pero no se movió, no fue tras mi. Después de su amenza se quedó callada, me dejó irme.
No parecía tener tanto como era en realidad.
Ya no tengo miedo de decirle a la gente lo que pienso en su cara, es más, me importa poco lo que piensen de mi. Pero no voy a dejar que nadie se meta con la gente que quiero y respeto.
Andé hacia la cafeteria, como siempre, arrastrando mis pies, una costumbre algo molesta por mi parte. Siempre habían intentado quitarmela, pero era imposible.
Encontré al fin la cafetería. Entré, me dirigí hacia el mostrador, en el cual había una mujer rubia, con un lunar en la mejilla, y de más o menos una edad avanzada y bastante baja.
Cogí un magdalena de chocolate, con un vaso de zumo de naranja, y me dirigí a una mesa libre a desayunar, situada al fondo de la cafetería, donde casi nadie se fijaba, y eso era lo que pretendía. Estar sola un rato, sin preocupaciones, sin molestias, sin gente, sola, relajándome, saliendo de mi vida unos minutos. A veces me agobiaba estar acompañada, siempre había estado a mi aire, sola, y no me gustaba la compañía, prefería estar sumida en mis pensamientos, que estos cabalgaran libres por cual lugar de mi mente quisieran. Pero claro, estar sola me duraba poco.
Un chico se sentó a mi lado, rubio, de ojos claros, azules e imnotizantes, un buen cuerpo, bastante bien cuidado, se notaba de lejos y un pelo perfectamente peinado, un chico perfecto a simple vista de cualquiera.
  • ¿Quieres algo? - pregunté bordemente antes de darle un bocado a mi magdalena.
  • ¿Tu número? - rió apoyándose sobre un codo en la mesa.
  • Ups, lo siento. - Me disculpé – No tengo móvil – hice una mueca de alivio.
  • Vaya, qué lástima, ¿y qué te parece quedar conmigo?, esta noche, ¿quieres? - preguntó con una normalidad increíble.
  • No sabes mi nombre, ni mi edad, ni nada de mi, ¿por quién me tomas para salir con alguien del que no se nada? - abrí los ojos bastante.
  • Que tía más cabezota – bufó – Pues nada, nadie te obliga, mejor me voy – y dicho esto se levantó sinmás de la mesa.
Seguí mirándole en lo que se iba, era un chico perfecto para cualquiera, no para mi. El chico este rubio, quien no me dijo ni su nombre, se dirigía hacia otra mesa, junto con un chico que estaba vuelto de espaldas, sentado en la mesa, su pelo era rubio, un rubio oscuro y espera, también estaba Harry allí.
Bueno, mejor me termino mi magdalena y me alejo de los asuntos de estos, porque muy buena pinta no es que tengan, se les ve raro, y yo no soy de esas que se fijan mucho en la apariencia, por eso no opino mal de Harry, porque por mucha pinta de chico malo que tenga, es buena persona, y le conozco de muy poco.
Acabé la magdalena y mi zumo de naranja, me levanté de la mesa, y me dirigí a saludar a Harry, como siempre, arrastrando mis pies. Pero cuando estaba a menos de dos metros de él y los otros dos rubios, alguien me cogió de mi brazo, y tiró de el hacia atrás. Era Sarah.
  • Dejale, no vayas – me dijo, sin saludar, y sin nada, cosa que me pareció bastante extraña en ella, sus ojos penetraban los mios con tristeza, cosa también extraña.
  • ¿Y se puede saber porqué? - pregunté frunciendo el ceño, intrigada y espectante ante su respuesta.
  • Hemos discutido – dijo a la vez que agachaba la mirada, con bastante tristeza en ella.
Como odio ver a la gente que quiero así, mal, es que no lo aguanto, desde nunca. Ni lo voy a hacer ahora.
Así que me zafé del agarre de mi amiga y volví a reaunudar mi paso hacia la mesa de Styles, el chico de antes y el otro rubio que seguía vuelto de espaldas. Ahora ya me había fastidiado, no le iba a dejar que le hiciera daño a Sarah así por que así.
Mientras llegaba a la mesa escuchaba a mi amiga detrás intentando detenerme, diciendome cosas como para, no le digas nada o como le hables no me vuelvas a hablar.
  • Styles – dije llamándole a medio metro de su mesa.
Mi cara y la expresión de esta eran inamovibles, seguro que notaría mi cabreo, pero no voy a callarme cosas así.
  • ¿Qué quieres? - bufó borde, cosa que me sorprendió bastante, nunca había sido borde conmigo en lo poco que nos conociamos.
  • ¿Tu qué crees? - contesté aún más borde.
  • No voy a hablar ahora, ni contigo, ni con nadie – dijo cortante.
  • Styles, no le hables así, tampoco te ha echo nada – comentó el rubio de antes.
  • Y tú no te metas, no son tus cosas – dijo dándose la vuelta el rubio oscuro que quedaba, venga, el ´unico que faltaba en el grupo, Bieber.
  • Haré lo que vea, y no os pongais los dos asó conmigo solo por defender a alguien – comentó pasando un brazo por mis hombros, le miré extrañada.
  • Mmm, ¿puedes apartarte? - le corté completamente el rollo.
  • Como mandes – rió y se apartó de mi lado, volviéndose a sentarse en la silla donde estaba desde el principio.
  • Solo te digo algo, ni se te ocurra joderla más, porque no me conoces – le miré con un odio inconfundible, aún sin entender porqué tan borde y la pelea de Sarah y él.
  • Haré lo que me venga en gana, y no me irrites. Tu tampoco sabes como soy, ¿de acuerdo? - hizo una mueca de asco y me dió un empujón en el hombro, cuando pasó por mi lado, pero su fuerta me hizo de perder el equilibrio, y caí al suelo.
  • ¿Eres gilipollas? - dijo Bieber levantándose de la mesa y dirigiéndose a Harry, su tono de voz había aumentado bastante, esta situación era de lo más extraña. Bieber, ¿defendiéndome?
  • No te metas tu tampoco, hazme el favor. Haz lo que quieres hacer ya, follatela de una puta vez y dejala como a todas – bufó marchándose del lugar.
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Sorry por la tardanza, y gracias por los ocho comentarios, no molesto más. Pedid siguiente en comentario.
COMENTAD QUÉ PARTES OS HAN GUSTADO MÁS.
PD: Os quiero<3

sábado, 13 de julio de 2013

Capítulo 4;


Intenté quitarle el teléfono de las manos, pero era imposible, era más alto que yo y no podía quitárselo. Me subí a su espalda desnuda, agarré su mano y cogí mi teléfono, pero en un giro de pies, caímos al suelo, quedando a pocos centímetros uno del otro.

                                   ~.~
Mi respiración era entrecortada, la suya no. Me miró a los ojos, actué igual, imitando su gesto, le miré a los ojos, en los cuales antes no me había fijado, eran color miel, profundos... En los que podría perderme día tras día miles y millones de veces.
Mordí mi labio inferior, ya llevábamos varios segundos en esta posición y me estaba incomodando, no sabía qué hacer o decir.
Humedeció levemente sus labios pasando su lengua por encima de ellos, dejándolos con un tono más alto.
  • Me besarías ahora mismo – comentó interrumpiendo el silencio, el momento y todo.
  • No – le miré interrumpidamente a los ojos, a la vez que no podía evitar mirar sus labios.
  • ¿Quieres que lo intente? - me miró – Así te darás cuenta de la obviedad, mueres por besarme en este momento.
  • Eres un egocéntrico Justin – dije intentando levantarme, cosa que me impidió, agarrándome las muñecas, tirando de ellas hacía atrás, y colocándolas por encima de mi cabeza.
Sin poder evitarlo solté un gemido, me había pillado bastante desprevenida aquel acto suyo.
  • Ya te avisé, llámame Bieber. - dijo con un tono severo, algo que no entendí, ¿porqué tenía que llamarle por su apellido?, ¿para qué tenía su nombre?, ¿de adorno?.
  • Esta bien, Bieber. - rectifiqué - ¿Me dejarás de levantarme ahora? - pregunté
  • Claro nena – se levantó y agarró mi mano, ayudando a levantarme.
Y se volvió de nuevo, hacía donde estaba antes, abrió un cajón de la cómoda, sacó un pantalón de chandal gris, y se lo colocó.
No sabía si sentarme, quedarme de pie, hablar o quedarme callada, simplemente no sabía manejar la situación.
Pero quizás debería agradecerle lo del baño, si el no hubiera aparecido por el baño... Yo... Ahora... Quién sabe.
Por muy borde, egocéntrico y todo lo que quiera que sea, me sacó de aquella situación, de la que por mi sola no hubiera salido.
  • Jus...- negué con la cabeza - Bieber – rectifiqué
Se me quedó mirando por unos segundos, esperando atentamente a mi respuesta.
  • Dime – dijo
  • Verás, no quiero que aumentes más tu ego de lo que ya lo tienes – reí - Solo quiero decirte que gracias por lo del baño – agaché mi cabeza recordando.
  • No es nada nena – negó con la cabeza.
  • Bueno, será mejor que me vaya ya – dije, el momento era incómodo, siempre me había costado dar las gracias...
Pero me incomodaba aún más el echo de que me llamara nena, nunca nadie lo había echo y era demasiado extraño, me sentía diferente, como si aquello que me dijo estuviera mal, pero me hacía sentir así, no podía evitarlo.
Dirigí mi paso hacia la puerta, el no dijo nada más.
  • Adiós – dije a mi paso mientras cerraba la puerta tras mi.
Simplemente me dediqué a andar un rato por las instalaciones, ¿raro? Seguramente, pero yo era así y no había nada ni nadie que me cambiara. Pasear, sola, por un sitio que aun no conozco, de madrugada, después de todo lo que me pasó hace un rato, si es que solo se me ocurre a mi.
Ahora que recordaba, alguien me llamó antes, cuando ocurrió eso con Bieber, como fuera mi madre la había cagado, ella no acostumbraba a aquello que acababa de ocurrir, ojalá y me hubiera llamado otra persona.
El caso es que busqué mi teléfono en el bolso y recordé lo de antes, lo había dejado en la habitación del egocéntrico, mejor ya voy mañana a por él, ahora estoy cansada, necesito dormir. Entre el viaje y la fiesta me van a matar de sueño.
Caminé hacia la habitación, la 275, la que iba a ser mía durante todo el curso final.
Abrí silenciosamente la puerta, ya que Sarah podría estar dormida, y no quería despertarla. Y así era, ni siquiera encendí la luz, me acosté y caí en los brazos de Morfeo.
                                                   ~.~
(Al día siguiente)
Desperté tarde, lo sabía que era por la luz del día. Abrí mis ojos, acostumbrandome a la luz intensiva que entraba por la ventana que tenía a mi izquierda.
  • ¡Hola! - gritó Sarah en mi oído, haciendo que me despertara completamente
  • ¿Eres tonta o qué? - pregunté borde.
  • Vaya, que humor señorita – se quejó.
  • Solo es que tengo sueño – bufé sentándome en la cama.
  • Pues ve despertándote porque tenemos que hablar de alguien – se sentó, imitando mi posición.
Aquello era algo que siempre solía asustar a la gente, con un simple tenemos que hablar, ya se quedan helados, pues no. A lo mejor es la tontería del siglo, y mientras estás de lo más nervioso, pues no. Yo simplemente me callo y me dedico a escuchar.
  • ¿Para qué te fuiste anoche con Bieber? - me preguntó, así sin más. Sin cortarse de nada, directa al grano, me recordaba a mi.
  • Ahora lo entenderás todo, dejame que te explique – dije.
Le conté todo lo ocurrido anoche, ni siquiera me dejó acabar, cuando le dije lo del chico en el baño se lió a gritar, se llevó las manos a lo boca y no me dejó continuar.
  • ¿¡Pero no le viste la cara!? - me preguntó en un gritido, levantándose de la cama
  • Estaba borracha y muerta de sueño idiota – le miré mal, y seguí explicándole todo lo ocurrido con Bieber.
  • Vaya... - miró hacia el suelo – No sabía que se comportaría así contigo, y más sin conocerte de nada – hizo una mueca.
  • Pues ya ves, así fue – mostré una leve sonrisa - ¿Y tú con Harry? - pregunté curiosa
  • Lo de siempre – hizo una mueca de tristeza
Con Sarah era extraño, tenía confianza como si la conociera de toda la vida, en cambio la conozco de un día y me entristece que esté así por este chico, no es que el sea malo ni nada de eso, solo que ese chico no está echo para relaciones, no es nada del otro mundo, ya se dará cuenta el solo de cuando necesita sentar la cabeza.
  • Bueno, hay que esperar – dije en un intento para consolarla
Pero pegaron a la puerta interrumpiendo mi consolación a mi amiga.
  • ¿Quién es? - pregunté en lo que Sarah se levantaba a abrir.
  • Harry – contestó y mi amiga abrió la puerta.
Le dió un suave y tierno beso en los labios y entró en la habitación, con ella.
  • Será mejor que me vaya, tengo que recuperar algo – dije a la vez que me dirigía a mi maleta, a por mi ropa.
Saqué un conjunto, me dirigí al baño, me miré al espejo, tenía la mayor parte del maquillaje corrido y el vestido mal puesto, los pelos a lo loco, y sí, parecía una loca recién salida del manicomio.
Me di una ducha rápida, me sequé y vestí, en tiempo record, lo nunca visto para mi.
Salí de allí, mientras Sarah hablaba con Harry, sentandos en la cama de esta.
Creo que aún recuerdo donde estaba la habitación de Bieber, necesitaba recuperar mi teléfono con urgencia, debía llamar a mamá, se preocuparía si no lo hacía.
Me dirigí a su habitación y con mi incoscicientemente abri sin pegar a la puerta.
Imaginad la escena que me encontré, me quedé blanca, Bieber estaba con una chica, morena, de ojos oscuros, bastante guapa y de buen cuerpo, la besaba contra la pared, pero en cuanto me vio se dió la vuelta, a mirarme.
  • ¿Qué haces tú aquí? - preguntó él, bordemente
  • Siento interrumpir – dije tímidamente, nunca me había encontrado con aquella situación – Solo venía a recuperar mi teléfono – agaché la cabeza, avergonzada.
  • -Se separó repentinamente de ella, y en lo que iba a recoger mi móvil, aquella me miró con una mirada asesina – Aquí tienes – dijo tendiéndomelo a la mano.
Pero no sabía la razón por la que me sentía rara, aquella chica me había mirado mal... Y yo a ella no le había echo nada, ¿interrumpir aquello? Le puede pasar a cualquiera, pero me fastidia que esté con ella, ¿porqué? No se, solo con lo que pasó ayer, es más, no lo conozco de nada... Me sentí mal viéndole allí, con esa, besándola como me podía haber besado a mi ayer.
Pero tenía que jugársela.
  • ¿No me presentas a tu novia? - pregunté elevando una ceja, aún en la puerta, ya que no me había dado paso, cosa normal, es que aparezco en semejante momento...
  • No es mi novia – rodó los ojos
  • Pues lo que sea – dije – Yo soy Sam, pero tú, llamame Samantha – me presenté bordemente
  • Abbie, encantada – dijo haciendo una mueca.
  • Igualmente... - respondí, claramente mintiendo.
Y sin más me fui de allí, no quería ver más a aquella, ¿la razón por la que me caía mal? Pues no tiene que ser así de borde, me cae mal de por si y punto.
Agarraron mi hombro y me di la vuelta.
- ¿Qué quieres ahora? - pregunté
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Buenas^^
Pedid siguiente, os quiero.