¿Hola? ¿Sigue habiendo alguien por aquí?
Quería deciros que no voy a continuar ni esta ni ninguna de las otras novelas que estén en mi perfil de blogger.
Peeeeeeeeero, podéis seguir leyéndome en wattpad pincha aquí para ver el perfil de wattpad
Si alguna quiere contactar conmigo lo puede hacer por twitter también pincha aquí para ver el perfil de twitter o simplemente por whatsapp:) 675365877.
Perdón por comenzarla para después no seguirla y gracias por todo vuestro apoyo.
Repito: La que quiera seguir leyendo mis fics, que me busque en wattpad como 'canadianhotboy' sigo escribiendo y no creo que deje de hacerlo.
Besos y gracias por todo<3
When You Smile, I Smile.
viernes, 2 de mayo de 2014
viernes, 1 de noviembre de 2013
Capítulo 9;
Agarró
mi mano, y tiró de mi hacia su pecho, dónde me hizo acurrucarme.
- No pasa nada, es un simple idiota – susurró contra mi pelo.
- Vamonos ya de aquí – le rogué – Por favor.
Sin
soltarme de su agarre andamos un poco hacia mi habitación, pero solo
fueron unos pasos. Ya que Drake seguía caminando atrás, pero Bieber
no parecía darse cuenta, pero estaba demasiado asustada como para
hablar ahora. El recuerdo de mi padre me había estado atormentando.
Pero
él no me había soltado en todo el camino, en parte, mostrándome
que estaba ahí conmigo.
Abrí
la puerta, y entró conmigo, ahora mismo no sabía qué debía hacer,
solo me limité a seguir mis pensamientos.
- ¿Porqué siempre apareces cuando estoy metida en algún lío? - pregunté soltándome de él, y sentándome paciente en mi desecha cama.
- No lo sé – se encogió de hombros.
- Bien... - suspiré.
El
tema de conversación se había agotado rápidamente, no sabía de
qué podía hablar con él, y de repente se me encendió la bombilla.
- ¿Porqué no te puedo llamar por tu nombre? - pregunté, así sin más.
- No te incumbe – dijo borde.
Vale,
ahora estaba así conmigo. No entiendo para nada su dichoso
comportamiento, me saca de líos, me regala un colgante, me ayuda, me
llega a decir que soy suya, y ahora me trata así, pues no entiendo
eso.
- Eres un idiota – murmuré con incomprensión, su comportamiento me agotaba, me quitaba las ganas de estar con él, por mucho que me hubiera ''salvado'' seguidas veces.
- ¿Acaso tú no? - preguntó mirándome fijamente.
- ¿Yo idiota? - respondí con otra pregunta – No te entiendo Justin, no entiendo tus cambios de humor, tu asquerosa bipolaridad. ¿A que juegas?, ¿eh?, ¿qué quieres conseguir? - le di un empujón, cansada.
- Si metes tu puto culo en mi cama todo lo que estoy haciendo por ti, se acabará. ¡Maldita sea! Eso es lo que quiero conseguir. ¡Quiero sentirte y escuchar como gritas mi nombre! - gritó enfurecido.
Bien,
de nuevo eso era lo que querían de mi.
No
voy a permitirlo ni una vez más, suficiente con que ya pasé un mal
trago con eso.
La
repugnancia y el asco me invadieron.
El
semblante de Bieber cambió segundos después, arrepentido, tal vez.
Me
daba igual, aquello me trajo a la mente cosas que hubiera deseado
olvidar, pero no, él y su estupidez no me lo permiten.
- Justin, vete – dije cuando noté una lágrima salir de mi ojo, muchas más pinchaban tras estos, deseosas de ganas de salir.
- Lo... Lo siento – murmuró él en voz baja.
Se
acercó a mi, a paso lento.
No,
no quería volverlo a ver, no quería que me volviera a dirigir la
palabra, no podía creer lo que esperaba de mi. No me estaba haciendo
esto por ayudarme, si no por ganar confianza para poder lograr su
propósito, no lo iba a conseguir. Jamás me tendría en su asquerosa
cama, y menos, con él.
Cuando
llegó a mi, su mano se posó en mi mejilla.
Ante
el tacto me quité, di dos pasos atrás, y su mano cayó a un lado de
su cuerpo.
Las
siguientes lágrimas ya viajaban con rapidez por todo mi rostro, y la
cara de Bieber era inigualable, como si le estuviera aplastando el
corazón a pequeños cachitos.
- No llores, por favor – me rogó.
- Tarde, fuera de mi habitación. Vete, vete ya – dije empujándolo hacia la puerta.
- Como quieras – levantó las manos, en signo de resignación.
- No vuelvas. No te quiero volver a ver – cerré la puerta en su cara.
Todo
perfecto, ¿no? A cualquiera le hubiera gustado tener a un chico con
el atractivo de Justin detrás, pero no. Y solo para conseguir
''follarme'' pues no.
¿Y
porqué no? Subsconciente maldito.
Él
no tiene nada malo, y así quizás logre olvidar el primer y último
acto sexual que tuve, ¿porqué no probar?, ¿a qué le temo ahora?
Mi padre no está para volver ha hacerme el daño ya causado, estoy a
salvo, puedo hacer lo que me plazca, y no voy a perder más tiempo.
Abrí
la puerta con prisa.
Justin
ya no estaba en el pasillo, por lo que fui corriendo ha su
habitación. Tarde menos de dos minutos en llegar, ya que una
instalación estaba lejos de la otra, el centro era bastante grande.
Abrí
la puerta de su habitación sin pegar ni nada, él estaba colocando
no sé qué cosa en su cama, se dio la vuelta en cuenta se dio cuenta
de mi presencia.
Me
apoyé en la puerta y me mordí el labio inferior intentando evitar
una sonrisa, y me quedó raro.
Su
rostro era inexpresivo, parecía confundido.
Y
como para no estarlo, le había dicho cinco minutos antes que no le
quería volver a ver, que me dejara en paz y demás, y ahora aparezco
así por su habitación, ¿a quién no le confundiría mi
comportamiento?
Aunque
ahora estoy dispuesta a todo.
- ¿Ahora qué? - dijo impaciente.
No
pronuncié palabra, no por querer quedarme callada, si no, porque no
tenía nada que decir, me abalancé sobre sus labios y los capturé.
¿A
qué estás jugando Samantha? Calla subsconciente imbécil.
No
respondió a mi beso, por lo que me separé rápidamente,
avergonzada, el calor subió a mis mejillas y agaché mi vista al
suelo.
- Mierda, lo siento – dije a la vez que agarraba el pomo de la puerta para salir de allí.
Noté
una mano en mi cintura, y eso me hizo estremecerme. ¿Qué pretenía
después de haber rechazado uno de mis besos? Con la mano que el
tenía libre, agarró mi muñeca y me hizo de darme la vuelta.
Le
tenía a unos escasos centímetros, y noté algo extraño en mi
vientre, vale. Ya sabía lo que era.
{JERRY
WAJAJAJAJAJA}
En
esta ocasión fue él quién atrapó mis labios entre los suyos, y su
lengua se introdució en mi boca, sin pedir permiso siquiera.
Agarró
mis piernas entre su cintura, y me subió a horcajadas sobre él. Nos
apoyamos en la puerta, nuestras bocas se separaron un milímetro de
segundo, para coger aire. Ambos jadeábamos.
Su
mano se deslizó por mi vientre, subiendo mi camisa hacia arriba, me
la quitó y se quedó mirándome.
Aquel
gesto me avergonzó bastante, nunca nadie me había mirado como él
lo estaba haciendo ahora.
- ¿Porqué te sonrojas? - me preguntó a la vez que le salía una sonrisa torcida, adorable para mi.
Sin
saber qué decir de nuevo, enredé mis dedos en su nuca, y tiré de
su boca a la mía, que de nuevo, se fundieron en un apasionado beso.
Este
fue bajando hacia mi cuello, y poco después a mi vientre, no podía
creer lo que estaba haciendo, pero sentía unas ganas tremendas de
sentirlo aún más, y de terminar con lo que yo misma había
empezado.
Un
cosquilleo recorría mi estómago.
Pero
alguien nos interrumpió, de nuevo, vergüenza hacia mi persona, yo
estaba sin camiseta, y Justin también.
Esa
persona entró a la habitación, maldita sea, era Niall.
- Biebs – dijo entrando en la habitación - ¿Puedes... - se calló en el instante en el que me vió allí.
- Niall... Yo, no... - negué seguidamente con la cabeza.
- Eres gilipollas, Bieber – dijo el rubio, un tanto decepcionado.
Cogí
rápidamente mi camisa que se encontraba tirada en el suelo, y salí
a buscar a Niall.
--------------------
COMENTAAAAD, OS SHERO<3.
viernes, 25 de octubre de 2013
Capítulo 8;
Vale, sí. Lo siento mucho, pero no tenía ganas de subir, me faltan lectores, y bueno, me gustaría que pasárais el link de la novela a vuestros contactos.
-------------
-------------
Narra
Sam~
- Te quiero, Sam.
Y
me quedé blanca.
Mi
cara era una inexpresión continua, la única persona que me había
dicho eso en toda mi vida era mi madre. Nunca lo había oído por
otra persona. Siempre la chica desplazada que nadie quiere cerca, que
todos odian, y sin saber la razón.
Esta
está siendo la primera vez que consigo amigos así porque así, que
no me rechazan, que me aceptan como soy y sin echarme cosas que hago
mal en cara, como solían hacer todos mis antiguos compañeros de
clase.
Niall
salió de la habitación, y yo seguía ensimismada.
Aquellas
palabras eran demasiado para mi, era como si un volcán hubiera
comenzado a erupcionar dentro de mi ser.
Tras
un rato de continua y profunda reflexión, decidí ir a ver por dónde
estaba Sarah, ya la echaba en falta, a decir verdad, no había cogido
nunca tanto cariño con una compañera, esta era mi primera vez...
Todo tan diferente a como lo era antes.
Y
ahora me doy cuenta de que aunque se esté en lo más hondo, en lo
más oscuro, en lo más negro, el silencio es el mayor grito, de todo
se puede salir, por muy difícil que se va, siempre hay una solución.
Anduve
unos diez, o quizás, quince minutos por el patio.
- ¿Sola de nuevo? - preguntó una voz grave, a mis espaldas, sacándome de mis pensamientos, y de mi búsqueda a mi amiga.
Me
giré rápidamente, para no parecer asustada, mis mecanismos inútiles
de defensa, que había logrado aprender por mi misma.
- ¿Y tú quién eres? - le devolví la pregunta.
Un
chico alto, de una complexión bastante musculosa se hayaba a unos
cuatro metros de mi. Sus ojos negros penetraron con rapidez en los
mios, produciéndome una cierta confusión, más bien, miedo, diría
yo. Su cabello era negro, tenía un aspecto desaseado, que asco.
- Drake Devine, princesa – dijo mientras que me guiñaba un ojo.
Que
asco.
Su
paso emprendió hacia mi, mierda, más acojonada me tenía.
- Em, pues encantada, yo soy Samantha Edwards – fruncí el ceño, al ver que su paso se acercaba más a mi – Y bueno, Samantha... Mmm, se tiene que ir – intenté sonreír para apaciguar el momento, una sonrisa falsa, claramente. Di la vuelta sobre mis pies, y apreté fuertemente los ojos. Comencé a andar, intentando no aparentar estar nerviosa, aunque francamente, creo que no lo conseguí.
Unos
pasos detrás de mi, otra vez este, ¿no se cansa de perseguirme? Más
miedo incluido a mi persona.
Y
más rápido empecé a andar, no sé para qué, porque seguramente
corriera mucho más que yo, y me cogería en breve.
{Flashback}
- Maldita sea, Ben - gemí.
- Callate, zorra – escupió, a la vez que estampaba su mano gigante contra mi mejilla derecha, haciendo que gritara por el inmenso dolor que me estaba causando. Ya tenía todo el cuerpo resentido, no podía escapar...
- ¡Déjame, por favor! - rogué, haciendo que de mis ojos comenzaran a salir lágrimas y lágrimas, pero sabía que con eso no iba a lograr lo más mínimo.
No
sé cómo fue que hice, pero logré escabullirme de allí, me zafé
de su asqueroso agarre.
Corrí,
y corrí, como nunca lo había echo.
Notaba
el viento estampar contra mi cara, produciéndome cierta sensación
de alivio, no a mi, si no a mis heridas, producidas por la hevilla de
la correa con la que solía darme cuando se cabreaba y tenía que
desestresarse.
- Princesa, ¿dónde crees que vas? - volví a notar su agarre en mi hombro, apretando. Tampoco sé cómo lo hizo, pero acabé de nuevo en el frío suelo llorando sin consuelo.
- Ben, te juro que haré todo lo que quieras, pero por lo que más quieras, no me hagas esto, déjame ir, por favor.
{Final
del Flashback}
Y
me arrepentí totalmente de haber echo eso, no me gusta dar detalles,
pero las cosas que pasaron no fueron nada agradables para mi.
Consiguió
todo lo que quería desde un principio, y yo no pude hacer nada para
impedírselo, ya que yo misma había sido quien le había dicho que
iba a hacer todo lo que él quisiera, gran error por mi parte, pero
en ese momento necesitaba alguna salida por alguna parte, y solo veía
esa.
- ¿Sordo, Devine? - oí otra voz, entrometiéndose entre aquello.
Sabía
de sobra quién era, a decir verdad, desde que había llegado aquí,
me había estado ''salvando'' de todas las tonterías en las que me
había metido.
Sam,
eres más que estúpida.
- Bueno, Bieber, el que faltaba aquí – carcajeó Drake.
- Vamos Sam – tiró de mi brazo, hacia él. Pero estaba demasiado aturdida tras el recuerdo de mi... ''Padre''
Agarró
mi mano, y tiró de mi hacia su pecho, dónde me hizo acurrucarme.
-
No pasa nada, es un simple idiota – susurró contra mi pelo.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Capítulo 7;
Narra Bieber~
Me la tenía que ganar, fuera como fuera, ella estaba completamente en mi cabeza, tenía que lograr tirarmela, costara lo que costara, así que por ahora, solo tengo que lograr ganármela de alguna manera, para que pronto acabe en mi cama, estaba demasiado buena la rubia rica como para dejarla escapar sin escucharla gemir mi nombre de placer.
Pero no me puede faltar el punto egocéntrico, eso a ellas les encanta, digan o no lo contrario.
Paseé lentamente por las instalaciones, dirigiéndome a el primer sitio donde nos encontramos, la parte posterior del patio principal, donde solíamos beber de vez en cuando los Niall, Harry y yo.
Una melodía salía de mi boca, silvando.
Me senté al lado de la verja, a esperar que llegara Sam, le iba a entregar algo, para hacerle tener confianza en mi, para que cayera pronto.
Vi una silueta aparecer a lo lejos, era delgada, de una figura completamente atlética, alta, pero no más que yo y de un rubio inconfundible. Era ella, completamente inconfundible.
Me levanté cuando llegó casi a mi, sonreí, y vi como ella copiaba al milímetro mi gesto.
- ¿Qué
era eso tan importante? - dijo sonriente mientras fruncía su ceño
en señal de duda.
- Bueno
Edwards, era porque quería darte algo – sonreí, mientras metía
la mano en el fondo del bolsillo de mi pantalón negro, cogí la
caja de allí, y la saqué – Date la vuelta – ordené, con un
poco de impaciencia, la verdad, quería saber si aquello le gustaba
o no.
Hice lo que me ordenó Bieber, me di la vuelta. La verdad, no se que pretendía, pero me daba igual.
Me puso algo sobre el cuello, era un colgante, el cual después abrochó en la parte posterior de mi pequeño cuello.
- ¿Y
bien? ¿te gusta? - preguntó susurrando en mi oído.
Era muy raro que se comportara como lo estaba haciendo ahora conmigo, por lo que decidí hacerme un poco la dura, a ver en qué acababa esta conversación.
- Bueno...
- hice una pausa – No está mal, pero tampoco es nada del otro
mundo – mentí.
Quedaba bastante bien en mi cuello, a juego con el gris azulado de mis ojos, formando una bella conjunción de colores.
Sentí unas pequeñas mariposas en el estómago al ver que Bieber no se había apartado de mi hombro, seguía allí, como si estuviera realmente cómodo.
- Pensé
que te gustaría – dijo, en un tono decepcionado, lo que me
resultó bastante tierno.
- Bueno,
no he dicho que no me gustase, si no que, no está mal – le
corregí, dándome la vuelta, y haciendo que apartara la cabeza de
mi hombro para mirarle directamente a aquellos perfectos ojos miel.
- Rubia
– llamó mi atención, quería decirme algo.
- No
me llames así, no me gusta – fruncí el ceño, odiaba que me
llamaran así. No porque no lo fuera, sin no porque era el apodo que
me tenía siempre mi padre, y la verdad el asco y la repugnancia se
apoderaron de mi, mis ganas de llorar aumentaron muchísimo en
cuestión de segundos, y no lo pude evitar. Una lágrima viajó por
mi mejilla derecha.
- Eh,
espera, ¿he echo algo malo? - preguntó cuando me vio de ponerme
así sin explicación alguna, vacilé un instante y negué con la
cabeza. El retiró con su pulgar la lágrima que ya estaba apunto de
caer en el final de mi rostro. Otro escalofrío al sentir su tacto
sobre mi. Se me erizó la piel, y el se dio cuenta, a aquello, su
reacción fue una sonrisa entre dientes. - Oye, lo siento, en serio,
no pretendía hacerte llorar con solo llamarte así – dijo al ver
que mi llanto no cesaba.
- No,
no es nada – dije agachando la cabeza.
Por lo que ahora, tampoco me gustó la sensación de llorar delante de él.
- ¿Me
puedes contar porqué lloras? - preguntó, intrigado – Solo quiero
saber la razón, por favor, nunca me ha gustado ver a ninguna mujer
llorar – explicó paciente, esperando a mi respuesta.
- Yo
lo siento, Bieber – me disculpé – Ya se que no era tu
intención, ha sido culpa mía, solo es que me han venido unos
recuerdos un poco oscuros a la mente, prefiero no hablar de ese
tema, ¿vale? - intenté mostrar una sonrisa falsa, pero más bien
me quedó como una mueca.
- Vale,
no te obligaré a hacer nada que no quieras, recuerda eso – dijo,
a lo que no entendí mucho, pero asentí.
- Bieber,
lo siento, pero es importante – dije cuando vi el número de mi
madre en la pantalla de mi móvil.
- Claro,
no pasa nada – contestó encogiéndose de hombros.
- Ya
nos vemos – dije, en un tono de disculpa – Gracias por el regalo
– sonreí timidamente, antes de darme la vuelta para irme.
- Dile
a Niall que no intente nada, eres mía – gritó al ver que me
alejaba, sonreí como una idiota.
¿Era suya?, ¿porqué me decía eso? Yo no era de nadie, ni de él, ni de Niall, de absolutamente nadie, y eso no iba a cambiar.
De buenas a primeras el pensamiento de que Bieber quería follarme escapó de mi mente, debido a lo que había echo hace escaso tiempo.
Mi móvil dejó de sonar, y no me di cuenta antes de contestar, estaba demasiado sumida en mis pensamientos sobre aquel perfecto ser, que ni siquiera oí como el teléfono móvil seguía vibrando y sonando en mi pequeña mano, ya después llamaría a mi madre.
Me dirigí a mi habitación, con una sonrisa de oreja a oreja.
Abrí la puerta lentamente, y entré en la habitación, la cual estaba completamente vacía.
Me apoyé en la puerta y fui bajando hacia el suelo, suspirando. Apoyé mi cabeza en la puerta, y después volví a echarla hacia delante un poco, justo cuando me iba a levantar, cuando ya estaba a una cierta pequeña distancia de la puerta, se abrió. Por lo cual me llevé un golpe en la cabeza.
- Auch
– me quejé – Joder – toqué la parte posterior de mi cabeza,
haciendo gestos de dolor. Me retumbraba toda la cabeza,
verdaderamente me había echo bastante daño.
- ¿Sam?
- preguntó el rubio – Oh dios, lo siento, de veras, lo siento
mucho, no era mi inteción – acabó en el suelo, a mi lado, incado
de rodillas en el suelo, con una gran preocupación en su bonito
rostro.
- No
pasa nada, Niall. - sonreí incomodamente.
- Ven,
levantate – dijo una vez que el se puso de pie, me extendió su
mano, y yo la acepté.
Nunca asistí a una fiesta, nunca vestí llamativamente, nunca bebí nada extraño, nunca tuve pareja, nunca hice las típicas propias cosas que hace una niña, ni tampoco las que hace una adolescente.
Y todo por culpa de él, ''mi padre'', Ben.
De nuevo la repugnancia me corrompió, y aguanté mis ganas de llorar, lo haría cuando estuviera sola, pero no delante de Niall, quien en ese preciso instante interrumpió mis pensamientos.
- Sam,
me tengo que ir – dijo mirando la hora – Mañana empiezan las
clases, y tenemos que madrugar – sonrió.
- De
acuerdo, mañana nos vemos – le devolví la sonrisa.
...
---------------------
Buenas, esta vez no he tardado tanto e.e
Iba a hacer dos capítulos, pero como no os habéis molestado en comentar, pues nada, aquí os dejo uno:).
Gracias a Janet You Are Mine y a Roxy Dalequetusabeh<3.
COMENTAD.
domingo, 25 de agosto de 2013
Capítulo 6;
- ¿Eres gilipollas? - preguntó Bieber levantándose de la mesa y dirigiéndose a Harry, su tono de voz había aumentado bastante, esta situación era de lo más extraña. Bieber, ¿defendiéndome?
- No te metas tu tampoco, hazme ese favor. Haz lo que quieres hacer ya, follátela de una puta vez y dejala como a todas – bufó marchándose del lugar.
~~~~~~~~~~
Me
había quedado en shock con lo que había dicho Harry, no esperaba
nada de lo que estaba pasando. Haber, rato antes había estado tan
bien con Harry... Y ahora esto. Pero más me sorprendió aún que
Bieber me defendiera.
Las
palabras del ruloso no dejaban de resonar en mi cabeza ''Follátela
de una puta vez y déjala como a todas'' desde luego esa frase era
inexplicable en mi mente. ¿Bieber quería... follarme?
Un
remolino de pensamientos que nunca había tenido divagaron por mi
mente.
Miré
hacía arriba, aún bastante aturdida por aquella situación tan
extraña en la que yo sola me había metido.
Tenía
fijamente mirándome a Sarah y a el otro rubio que quedaba, de Bieber
ya, ni rastro por allí.
- ¿Estás bien? - dijo el rubio tendiéndome su mano grande, con cierta amabilidad, para ayudar a levantarme.
- Eso supongo – tragué saliva.
La
situación no me hacía ni pizca de gracia, todo el mundo a nuestro
al rededor nos miraba espectates, como si esperaran que hiciera
alguna reacción imprevisible al respecto. Y nunca me había gustado
ser el centro de atención, era una cosa que me incomodaba demasiado,
por lo que ahora lo único que podía hacer era ruborizarme, la
situación me podía.
Acepté
la mano del chico, del quien aún no sabía ni su nombre, ni nada
sobre el, pero dadas las circustancias y cómo se había comportado
conmigo se le veía un buen chico, en un grupo inadecuado, pero buen
chico. Con un grupo inadecuado me refiero a que va con dos chicos que
no son la mejor compañía precisamente. Bieber y Styles no eran dos
chicos ''normales'' si es que me puedo referir así, eran muy
distintos a todos los demás, se podía decir que eran chicos malos,
aunque no fuera la expresión adecuada.
Miré
a Sarah quien aún estaba demasiado sorprendida, no se movía,
parecía que hubiera visto un fantasma. O quizás es porque nunca
habría visto esta faceta de Styles.
- Venid las dos – dijo el chico rubio, cogiéndonos por el brazo y sacándonos de la cafetería.
Menudo
desayuno más interesante el de hoy, mi mente no había sufrido
situaciones así jamás, nadie se había referido a mi con esos
términos, ni tampoco se habían dirigido hacia mi persona con frases
como la de Harry.
Esa
frase que volvía a mi cabeza. ''Follátela de una puta vez y déjala
como a todas'' ¿Eso era lo que me esperaba en este sitio?, ¿para
eso había venido?, ¿se comportaría verdaderamente Bieber así
conmigo?...
Esas
eran unas de las muchas preguntas que me rodaban en estos minutos por
la cabeza.
Aquel
chico nos llevó dentro de la residencia, precisamente a su
habitación, pienso que sería la suya.
Una
vez abrió la puerta y pasó, nos dejó paso a nosotras dos,
prácticamente las habitaciones de los chicos y de las chicas eran
iguales, excepto por el color de las paredes y de las cortinas, que
en el caso de los chicos eran colores más masculinos.
En
la mesa de noche había un marco de fotos, en la que salían este
chico que nos acababa de traer a su habitación, y otro más, cual
rostro no me era reconocible, no le había visto en mi vida, pero
cual cuya cara me sonaba familiar, no se de qué.
- Podéis sentaros en la cama, si vais a estar más cómodas – intentó parecer más amable de lo que ya era.
- Gracias – habló por primera vez Sarah, su voz era lenta, y casi un susurro, definitivamente lo de Harry la había dejado tocada, y no poco.
- Siento no haberme presentado antes, pero no es que fuera la ocasión adecuada... - comentó el chico, rascándose la nuca con la mano izquierda, a la vez que me miraba.
- No importa – dije sentándome en la que debía ser su cama.
- Yo soy Niall Horan – me tendió su mano, para saludar formalmente.
- Samantha Edwards – le devolví el gesto.
Se
me hizo raro que no hiciera lo mismo con Sarah, a ella no le dió ni
el ''apretón'' de manos, ni se le presentó.
- ¿Os conocéis? - pregunté, dado que no había posibilidad de que fuera otra cosa.
- Sí... - agachó la cabeza.
¿Y
esta porqué se comporta así?, ¿de qué se conocen? Siempre me lo
pierdo todo.
- ¿Podéis explicaros mejor? - dije, sin entender absolutamente nada, a la vez que cruzaba los brazos por mi.
- Es extraño de hablar... - dijo Horan, rascándose la nuca, en un acto de tal nerviosismo, del cuál seguía sin entender nada.
- Niall es mi ex, Sam – dijo Sarah, a la vez que sus labios se ponían en una línea larga, sin expresión alguna en sus rasgos faciales.
Narra
Justin.~
Harry
es un puto idiota incomprendido, desde que me tiré a Sarah y ella se
lo contó todo, piensa que me tiro a todo aquello que se mueve, y en
parte es así. Pero no tiene porqué comportarse así con la chica,
ella no ha tenido nada que ver. Y no entiendo porque esta rubia
insoportable no deja de estar en mi cabeza.
Interrumpe
cuando más ocupado estoy, recuerdo que cuando la vi, estaba apunto
de ir a follar de nuevo con Abbie, había terminado de beber alguna
que otra cerveza, y necesitaba despejarme. Después en la fiesta, ese
mismo día, cuando estaba apunto de llevarme a una tía a mi
habitación, oí unos gritos, y como no, era ella.
En
ese mismo momento me dieron unas ganas increíbles de darle una buena
paliza a aquel cabrón, Devine.
No
quería que ella pensara que iba a salvarla cada vez que estuviera en
un apuro o compromiso, pero no me gusta ver sufrir a una chica, y
menos que la obliguen a hacer cosas que ella misma no desea.
Como
Devine se la vuelva a acercar a menos de diez metros, le daré tal
patada ahí abajo, que no volvera a follarse a ninguna perra en lo
que le queda de vida, porque el dolor no le desaparecerá, mejor que
se ande con ojo, y no vuelva a tocarla, ni a ella, ni a ninguna
contra su voluntad.
La
tercera vez que la vi, fui cuando nos interrumpió a mi y a Abbie, en
pleno acto sexual, y todo por recuperar su dichoso móvil, el cual se
dejó en mi habitación la noche antes. Esa hubiera sido la ocasión
perfecta para tirarmela, pero esta vez lo voy a hacer bien, voy a
hacer que una vez que grite por primera vez mi nombre, me desee tanto
que no pueda acostarse con otro.
Y
desde esas tres ocasiones la niñita rubia y rica de papá no ha
salido de mi maldita cabeza.
Me
fuí de la cafetería, dándole vueltas a todo, con unas ganas
incontrolables de pegarle a Styles una buena paliza, podía ser mi
mejor amigo, y todo lo que quisiera, pero me estaba estropeando el
plan de la rubita.
Y
espero que Horan tampoco se la acerque mucho, porque también es otro
que está interesado en ella.
Narra
Sam.~
Poco
rato después de que Sarah y Niall me explicaran todo lo sucedido
entre ellos dos, llamaron a mi móvil, interrumpiendo nuestra
interesante conversación sobre cómo de buena estaba la nutella.
El
tono me llegó rápidamente a los oídos, y vi el móvil vibrar
encima de la cama de mi nuevo amigo rubio.
Era un
número nuevo, no sabía de quién se trataba, no sabía si cogerlo o
no, pero me decanté por la primera opción.- ¿Quién
es? - pregunté a través del móvil, cuando los otros dos se
callaron.
- Rubia,
te espero en el primer lugar en el que nos vimos, ¿recuerdas? -
dijo con su voz susurrante y ronca, que atravesó mis oídos,
haciendo que un escalofrío me recorriera de arriba a abajo, tenía
una voz jodidamente sexy.
- ¿Bieber?
- pregunté.
- El
mismo, no tardes, te tengo una sorpresa – y colgó.
- Mmm,
chicos, tengo que irme, lo siento – puse una cara de súplica.
- ¿Con
que Bieber te acecha, no? - dijo Niall riendo bajo.
- No
idiota – le di un leve puñetazo en el hombro, jugando.
- Se
que va detrás de ti, pero recuérdalo, eres mía rubia – dijo él,
haciendo que me ruborizara completamente. - Completamente mía –
se acercó a mi, y me dió un beso en la comisura de los labios.
Salí de la habitación en cuestión de segundos, ¿se podía decir que estaba alegre?, ¿porqué?, ¿porque Bieber quería verme? No me entendía ni yo misma, pero sí, estaba alegre.
-----------------------
Hola chicas, siento haber tardado tanto en subir, pero estoy sin ordenador D:
Espero que os haya gustado... Es más largo que de costumbre.
Gracias por esos once comentarios, pero por mucho que comentéis, necesito más lectoras para seguir subiendo.
PD: Comentad las partes que más os hayan gustado.
Besos princesas<3
jueves, 1 de agosto de 2013
Capítulo 5;
- ¿Qué quieres ahora? - pregunté
- ¿Quién te crees que eres?, ¿sabes lo que acabas de interrumpir?
- ¿Estás sorda o qué Abbie? - bufé – Te acabo de decir hace menos de dos minutos que soy Samantha – Esto último lo dije por sílabas. - Vaya problema, interrumpí tu escena con Bieber, ¿qué me vas a hacer? - le eché cara.
- Como se nota que no me conoces de nada, puedo hacer que ahora mismo me pidas perdón en dos segundos, ¿sabes? - intensificó sus ojos, haciendo que su mirada quedara más fija en la mía de lo que ya estaba, si es que se podía.
- Déjame en paz – me volví a girar, encaminando mi paso hacia la cafetería, a desayunar algo.
Y
no se porqué, pero ella se quedó allí, dejando de irme. Cosa que
me parecía imposible, pero no se movió, no fue tras mi. Después de
su amenza se quedó callada, me dejó irme.
No
parecía tener tanto como era en realidad.
Ya
no tengo miedo de decirle a la gente lo que pienso en su cara, es
más, me importa poco lo que piensen de mi. Pero no voy a dejar que
nadie se meta con la gente que quiero y respeto.
Andé
hacia la cafeteria, como siempre, arrastrando mis pies, una costumbre
algo molesta por mi parte. Siempre habían intentado quitarmela, pero
era imposible.
Encontré
al fin la cafetería. Entré, me dirigí hacia el mostrador, en el
cual había una mujer rubia, con un lunar en la mejilla, y de más o
menos una edad avanzada y bastante baja.
Cogí
un magdalena de chocolate, con un vaso de zumo de naranja, y me
dirigí a una mesa libre a desayunar, situada al fondo de la
cafetería, donde casi nadie se fijaba, y eso era lo que pretendía.
Estar sola un rato, sin preocupaciones, sin molestias, sin gente,
sola, relajándome, saliendo de mi vida unos minutos. A veces me
agobiaba estar acompañada, siempre había estado a mi aire, sola, y
no me gustaba la compañía, prefería estar sumida en mis
pensamientos, que estos cabalgaran libres por cual lugar de mi mente
quisieran. Pero claro, estar sola me duraba poco.
Un
chico se sentó a mi lado, rubio, de ojos claros, azules e
imnotizantes, un buen cuerpo, bastante bien cuidado, se notaba de
lejos y un pelo perfectamente peinado, un chico perfecto a simple
vista de cualquiera.
- ¿Quieres algo? - pregunté bordemente antes de darle un bocado a mi magdalena.
- ¿Tu número? - rió apoyándose sobre un codo en la mesa.
- Ups, lo siento. - Me disculpé – No tengo móvil – hice una mueca de alivio.
- Vaya, qué lástima, ¿y qué te parece quedar conmigo?, esta noche, ¿quieres? - preguntó con una normalidad increíble.
- No sabes mi nombre, ni mi edad, ni nada de mi, ¿por quién me tomas para salir con alguien del que no se nada? - abrí los ojos bastante.
- Que tía más cabezota – bufó – Pues nada, nadie te obliga, mejor me voy – y dicho esto se levantó sinmás de la mesa.
Seguí
mirándole en lo que se iba, era un chico perfecto para cualquiera,
no para mi. El chico este rubio, quien no me dijo ni su nombre, se
dirigía hacia otra mesa, junto con un chico que estaba vuelto de
espaldas, sentado en la mesa, su pelo era rubio, un rubio oscuro y
espera, también estaba Harry allí.
Bueno,
mejor me termino mi magdalena y me alejo de los asuntos de estos,
porque muy buena pinta no es que tengan, se les ve raro, y yo no soy
de esas que se fijan mucho en la apariencia, por eso no opino mal de
Harry, porque por mucha pinta de chico malo que tenga, es buena
persona, y le conozco de muy poco.
Acabé
la magdalena y mi zumo de naranja, me levanté de la mesa, y me
dirigí a saludar a Harry, como siempre, arrastrando mis pies. Pero
cuando estaba a menos de dos metros de él y los otros dos rubios,
alguien me cogió de mi brazo, y tiró de el hacia atrás. Era Sarah.
- Dejale, no vayas – me dijo, sin saludar, y sin nada, cosa que me pareció bastante extraña en ella, sus ojos penetraban los mios con tristeza, cosa también extraña.
- ¿Y se puede saber porqué? - pregunté frunciendo el ceño, intrigada y espectante ante su respuesta.
- Hemos discutido – dijo a la vez que agachaba la mirada, con bastante tristeza en ella.
Como
odio ver a la gente que quiero así, mal, es que no lo aguanto, desde
nunca. Ni lo voy a hacer ahora.
Así
que me zafé del agarre de mi amiga y volví a reaunudar mi paso
hacia la mesa de Styles, el chico de antes y el otro rubio que seguía
vuelto de espaldas. Ahora ya me había fastidiado, no le iba a dejar
que le hiciera daño a Sarah así por que así.
Mientras
llegaba a la mesa escuchaba a mi amiga detrás intentando detenerme,
diciendome cosas como para, no le digas nada o como le hables no me
vuelvas a hablar.
- Styles – dije llamándole a medio metro de su mesa.
Mi
cara y la expresión de esta eran inamovibles, seguro que notaría mi
cabreo, pero no voy a callarme cosas así.
- ¿Qué quieres? - bufó borde, cosa que me sorprendió bastante, nunca había sido borde conmigo en lo poco que nos conociamos.
- ¿Tu qué crees? - contesté aún más borde.
- No voy a hablar ahora, ni contigo, ni con nadie – dijo cortante.
- Styles, no le hables así, tampoco te ha echo nada – comentó el rubio de antes.
- Y tú no te metas, no son tus cosas – dijo dándose la vuelta el rubio oscuro que quedaba, venga, el ´unico que faltaba en el grupo, Bieber.
- Haré lo que vea, y no os pongais los dos asó conmigo solo por defender a alguien – comentó pasando un brazo por mis hombros, le miré extrañada.
- Mmm, ¿puedes apartarte? - le corté completamente el rollo.
- Como mandes – rió y se apartó de mi lado, volviéndose a sentarse en la silla donde estaba desde el principio.
- Solo te digo algo, ni se te ocurra joderla más, porque no me conoces – le miré con un odio inconfundible, aún sin entender porqué tan borde y la pelea de Sarah y él.
- Haré lo que me venga en gana, y no me irrites. Tu tampoco sabes como soy, ¿de acuerdo? - hizo una mueca de asco y me dió un empujón en el hombro, cuando pasó por mi lado, pero su fuerta me hizo de perder el equilibrio, y caí al suelo.
- ¿Eres gilipollas? - dijo Bieber levantándose de la mesa y dirigiéndose a Harry, su tono de voz había aumentado bastante, esta situación era de lo más extraña. Bieber, ¿defendiéndome?
- No te metas tu tampoco, hazme el favor. Haz lo que quieres hacer ya, follatela de una puta vez y dejala como a todas – bufó marchándose del lugar.
------------------------------
Sorry por la tardanza, y gracias por los ocho comentarios, no molesto más. Pedid siguiente en comentario.
COMENTAD QUÉ PARTES OS HAN GUSTADO MÁS.
PD: Os quiero<3
sábado, 13 de julio de 2013
Capítulo 4;
Intenté
quitarle el teléfono de las manos, pero era imposible, era más alto
que yo y no podía quitárselo. Me subí a su espalda desnuda, agarré
su mano y cogí mi teléfono, pero en un giro de pies, caímos al
suelo, quedando a pocos centímetros uno del otro.
~.~
Mi
respiración era entrecortada, la suya no. Me miró a los ojos, actué
igual, imitando su gesto, le miré a los ojos, en los cuales antes no
me había fijado, eran color miel, profundos... En los que podría
perderme día tras día miles y millones de veces.
Mordí
mi labio inferior, ya llevábamos varios segundos en esta posición y
me estaba incomodando, no sabía qué hacer o decir.
Humedeció
levemente sus labios pasando su lengua por encima de ellos,
dejándolos con un tono más alto.
- Me besarías ahora mismo – comentó interrumpiendo el silencio, el momento y todo.
- No – le miré interrumpidamente a los ojos, a la vez que no podía evitar mirar sus labios.
- ¿Quieres que lo intente? - me miró – Así te darás cuenta de la obviedad, mueres por besarme en este momento.
- Eres un egocéntrico Justin – dije intentando levantarme, cosa que me impidió, agarrándome las muñecas, tirando de ellas hacía atrás, y colocándolas por encima de mi cabeza.
Sin
poder evitarlo solté un gemido, me había pillado bastante
desprevenida aquel acto suyo.
- Ya te avisé, llámame Bieber. - dijo con un tono severo, algo que no entendí, ¿porqué tenía que llamarle por su apellido?, ¿para qué tenía su nombre?, ¿de adorno?.
- Esta bien, Bieber. - rectifiqué - ¿Me dejarás de levantarme ahora? - pregunté
- Claro nena – se levantó y agarró mi mano, ayudando a levantarme.
Y
se volvió de nuevo, hacía donde estaba antes, abrió un cajón de
la cómoda, sacó un pantalón de chandal gris, y se lo colocó.
No
sabía si sentarme, quedarme de pie, hablar o quedarme callada,
simplemente no sabía manejar la situación.
Pero
quizás debería agradecerle lo del baño, si el no hubiera aparecido
por el baño... Yo... Ahora... Quién sabe.
Por
muy borde, egocéntrico y todo lo que quiera que sea, me sacó de
aquella situación, de la que por mi sola no hubiera salido.
- Jus...- negué con la cabeza - Bieber – rectifiqué
Se
me quedó mirando por unos segundos, esperando atentamente a mi
respuesta.
- Dime – dijo
- Verás, no quiero que aumentes más tu ego de lo que ya lo tienes – reí - Solo quiero decirte que gracias por lo del baño – agaché mi cabeza recordando.
- No es nada nena – negó con la cabeza.
- Bueno, será mejor que me vaya ya – dije, el momento era incómodo, siempre me había costado dar las gracias...
Pero
me incomodaba aún más el echo de que me llamara nena, nunca nadie
lo había echo y era demasiado extraño, me sentía diferente, como
si aquello que me dijo estuviera mal, pero me hacía sentir así, no
podía evitarlo.
Dirigí
mi paso hacia la puerta, el no dijo nada más.
- Adiós – dije a mi paso mientras cerraba la puerta tras mi.
Simplemente
me dediqué a andar un rato por las instalaciones, ¿raro?
Seguramente, pero yo era así y no había nada ni nadie que me
cambiara. Pasear, sola, por un sitio que aun no conozco, de
madrugada, después de todo lo que me pasó hace un rato, si es que
solo se me ocurre a mi.
Ahora
que recordaba, alguien me llamó antes, cuando ocurrió eso con
Bieber, como fuera mi madre la había cagado, ella no acostumbraba a
aquello que acababa de ocurrir, ojalá y me hubiera llamado otra
persona.
El
caso es que busqué mi teléfono en el bolso y recordé lo de antes,
lo había dejado en la habitación del egocéntrico, mejor ya voy
mañana a por él, ahora estoy cansada, necesito dormir. Entre el
viaje y la fiesta me van a matar de sueño.
Caminé
hacia la habitación, la 275, la que iba a ser mía durante todo el
curso final.
Abrí
silenciosamente la puerta, ya que Sarah podría estar dormida, y no
quería despertarla. Y así era, ni siquiera encendí la luz, me
acosté y caí en los brazos de Morfeo.
~.~
(Al
día siguiente)
Desperté
tarde, lo sabía que era por la luz del día. Abrí mis ojos,
acostumbrandome a la luz intensiva que entraba por la ventana que
tenía a mi izquierda.
- ¡Hola! - gritó Sarah en mi oído, haciendo que me despertara completamente
- ¿Eres tonta o qué? - pregunté borde.
- Vaya, que humor señorita – se quejó.
- Solo es que tengo sueño – bufé sentándome en la cama.
- Pues ve despertándote porque tenemos que hablar de alguien – se sentó, imitando mi posición.
Aquello
era algo que siempre solía asustar a la gente, con un simple tenemos
que hablar, ya se quedan helados, pues no. A lo mejor es la tontería
del siglo, y mientras estás de lo más nervioso, pues no. Yo
simplemente me callo y me dedico a escuchar.
- ¿Para qué te fuiste anoche con Bieber? - me preguntó, así sin más. Sin cortarse de nada, directa al grano, me recordaba a mi.
- Ahora lo entenderás todo, dejame que te explique – dije.
Le
conté todo lo ocurrido anoche, ni siquiera me dejó acabar, cuando
le dije lo del chico en el baño se lió a gritar, se llevó las
manos a lo boca y no me dejó continuar.
- ¿¡Pero no le viste la cara!? - me preguntó en un gritido, levantándose de la cama
- Estaba borracha y muerta de sueño idiota – le miré mal, y seguí explicándole todo lo ocurrido con Bieber.
- Vaya... - miró hacia el suelo – No sabía que se comportaría así contigo, y más sin conocerte de nada – hizo una mueca.
- Pues ya ves, así fue – mostré una leve sonrisa - ¿Y tú con Harry? - pregunté curiosa
- Lo de siempre – hizo una mueca de tristeza
Con
Sarah era extraño, tenía confianza como si la conociera de toda la
vida, en cambio la conozco de un día y me entristece que esté así
por este chico, no es que el sea malo ni nada de eso, solo que ese
chico no está echo para relaciones, no es nada del otro mundo, ya se
dará cuenta el solo de cuando necesita sentar la cabeza.
- Bueno, hay que esperar – dije en un intento para consolarla
Pero
pegaron a la puerta interrumpiendo mi consolación a mi amiga.
- ¿Quién es? - pregunté en lo que Sarah se levantaba a abrir.
- Harry – contestó y mi amiga abrió la puerta.
Le
dió un suave y tierno beso en los labios y entró en la habitación,
con ella.
- Será mejor que me vaya, tengo que recuperar algo – dije a la vez que me dirigía a mi maleta, a por mi ropa.
Saqué
un conjunto, me dirigí al baño, me miré al espejo, tenía la mayor
parte del maquillaje corrido y el vestido mal puesto, los pelos a lo
loco, y sí, parecía una loca recién salida del manicomio.
Me
di una ducha rápida, me sequé y vestí, en tiempo record, lo nunca
visto para mi.
Salí
de allí, mientras Sarah hablaba con Harry, sentandos en la cama de
esta.
Creo
que aún recuerdo donde estaba la habitación de Bieber, necesitaba
recuperar mi teléfono con urgencia, debía llamar a mamá, se
preocuparía si no lo hacía.
Me
dirigí a su habitación y con mi incoscicientemente abri sin pegar a
la puerta.
Imaginad
la escena que me encontré, me quedé blanca, Bieber estaba con una
chica, morena, de ojos oscuros, bastante guapa y de buen cuerpo, la
besaba contra la pared, pero en cuanto me vio se dió la vuelta, a
mirarme.
- ¿Qué haces tú aquí? - preguntó él, bordemente
- Siento interrumpir – dije tímidamente, nunca me había encontrado con aquella situación – Solo venía a recuperar mi teléfono – agaché la cabeza, avergonzada.
- -Se separó repentinamente de ella, y en lo que iba a recoger mi móvil, aquella me miró con una mirada asesina – Aquí tienes – dijo tendiéndomelo a la mano.
Pero
no sabía la razón por la que me sentía rara, aquella chica me
había mirado mal... Y yo a ella no le había echo nada, ¿interrumpir
aquello? Le puede pasar a cualquiera, pero me fastidia que esté con
ella, ¿porqué? No se, solo con lo que pasó ayer, es más, no lo
conozco de nada... Me sentí mal viéndole allí, con esa, besándola
como me podía haber besado a mi ayer.
Pero
tenía que jugársela.
- ¿No me presentas a tu novia? - pregunté elevando una ceja, aún en la puerta, ya que no me había dado paso, cosa normal, es que aparezco en semejante momento...
- No es mi novia – rodó los ojos
- Pues lo que sea – dije – Yo soy Sam, pero tú, llamame Samantha – me presenté bordemente
- Abbie, encantada – dijo haciendo una mueca.
- Igualmente... - respondí, claramente mintiendo.
Y
sin más me fui de allí, no quería ver más a aquella, ¿la razón
por la que me caía mal? Pues no tiene que ser así de borde, me cae
mal de por si y punto.
Agarraron
mi hombro y me di la vuelta.
-
¿Qué quieres ahora? - pregunté
------------------------
Buenas^^
Pedid siguiente, os quiero.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)