viernes, 25 de octubre de 2013

Capítulo 8;

Vale, sí. Lo siento mucho, pero no tenía ganas de subir, me faltan lectores, y bueno, me gustaría que pasárais el link de la novela a vuestros contactos.

-------------

Narra Sam~
  • Te quiero, Sam.
Y me quedé blanca.
Mi cara era una inexpresión continua, la única persona que me había dicho eso en toda mi vida era mi madre. Nunca lo había oído por otra persona. Siempre la chica desplazada que nadie quiere cerca, que todos odian, y sin saber la razón.
Esta está siendo la primera vez que consigo amigos así porque así, que no me rechazan, que me aceptan como soy y sin echarme cosas que hago mal en cara, como solían hacer todos mis antiguos compañeros de clase.
Niall salió de la habitación, y yo seguía ensimismada.
Aquellas palabras eran demasiado para mi, era como si un volcán hubiera comenzado a erupcionar dentro de mi ser.
Tras un rato de continua y profunda reflexión, decidí ir a ver por dónde estaba Sarah, ya la echaba en falta, a decir verdad, no había cogido nunca tanto cariño con una compañera, esta era mi primera vez... Todo tan diferente a como lo era antes.
Y ahora me doy cuenta de que aunque se esté en lo más hondo, en lo más oscuro, en lo más negro, el silencio es el mayor grito, de todo se puede salir, por muy difícil que se va, siempre hay una solución.
Anduve unos diez, o quizás, quince minutos por el patio.
  • ¿Sola de nuevo? - preguntó una voz grave, a mis espaldas, sacándome de mis pensamientos, y de mi búsqueda a mi amiga.
Me giré rápidamente, para no parecer asustada, mis mecanismos inútiles de defensa, que había logrado aprender por mi misma.
  • ¿Y tú quién eres? - le devolví la pregunta.
Un chico alto, de una complexión bastante musculosa se hayaba a unos cuatro metros de mi. Sus ojos negros penetraron con rapidez en los mios, produciéndome una cierta confusión, más bien, miedo, diría yo. Su cabello era negro, tenía un aspecto desaseado, que asco.
  • Drake Devine, princesa – dijo mientras que me guiñaba un ojo.
Que asco.
Su paso emprendió hacia mi, mierda, más acojonada me tenía.
  • Em, pues encantada, yo soy Samantha Edwards – fruncí el ceño, al ver que su paso se acercaba más a mi – Y bueno, Samantha... Mmm, se tiene que ir – intenté sonreír para apaciguar el momento, una sonrisa falsa, claramente. Di la vuelta sobre mis pies, y apreté fuertemente los ojos. Comencé a andar, intentando no aparentar estar nerviosa, aunque francamente, creo que no lo conseguí.
Unos pasos detrás de mi, otra vez este, ¿no se cansa de perseguirme? Más miedo incluido a mi persona.
Y más rápido empecé a andar, no sé para qué, porque seguramente corriera mucho más que yo, y me cogería en breve.

{Flashback}

  • Maldita sea, Ben - gemí.
  • Callate, zorra – escupió, a la vez que estampaba su mano gigante contra mi mejilla derecha, haciendo que gritara por el inmenso dolor que me estaba causando. Ya tenía todo el cuerpo resentido, no podía escapar...
  • ¡Déjame, por favor! - rogué, haciendo que de mis ojos comenzaran a salir lágrimas y lágrimas, pero sabía que con eso no iba a lograr lo más mínimo.
No sé cómo fue que hice, pero logré escabullirme de allí, me zafé de su asqueroso agarre.
Corrí, y corrí, como nunca lo había echo.
Notaba el viento estampar contra mi cara, produciéndome cierta sensación de alivio, no a mi, si no a mis heridas, producidas por la hevilla de la correa con la que solía darme cuando se cabreaba y tenía que desestresarse.
  • Princesa, ¿dónde crees que vas? - volví a notar su agarre en mi hombro, apretando. Tampoco sé cómo lo hizo, pero acabé de nuevo en el frío suelo llorando sin consuelo.
  • Ben, te juro que haré todo lo que quieras, pero por lo que más quieras, no me hagas esto, déjame ir, por favor.

{Final del Flashback}
Y me arrepentí totalmente de haber echo eso, no me gusta dar detalles, pero las cosas que pasaron no fueron nada agradables para mi.
Consiguió todo lo que quería desde un principio, y yo no pude hacer nada para impedírselo, ya que yo misma había sido quien le había dicho que iba a hacer todo lo que él quisiera, gran error por mi parte, pero en ese momento necesitaba alguna salida por alguna parte, y solo veía esa.
  • ¿Sordo, Devine? - oí otra voz, entrometiéndose entre aquello.
Sabía de sobra quién era, a decir verdad, desde que había llegado aquí, me había estado ''salvando'' de todas las tonterías en las que me había metido.
Sam, eres más que estúpida.
  • Bueno, Bieber, el que faltaba aquí – carcajeó Drake.
  • Vamos Sam – tiró de mi brazo, hacia él. Pero estaba demasiado aturdida tras el recuerdo de mi... ''Padre''
Agarró mi mano, y tiró de mi hacia su pecho, dónde me hizo acurrucarme.
- No pasa nada, es un simple idiota – susurró contra mi pelo.